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Wellington

wellington Wellington

Ubicación: 41°17?S 174°46?O?
País Nueva Zelanda
Región Región de Wellington
Fundada 1839
Área Ciudad 290 km²
Población (est. 2006) 179.446 – Á. metropolitana 410.328

Wellington, Te Whanganui-a-Tara o P?neke en maorí, es la capital de Nueva Zelanda y también de la región de Wellington, al sur de la Isla Norte, North Island en inglés, en la que Wellington es la ciudad principal. Se trata de la segunda ciudad del país después de Auckland y la mayor capital de Oceanía.

Como muchas otras grandes ciudades y capitales, la ciudad se extiende más allá de los límites de su término municipal, y su área metropolitana o Gran Wellington incluye las poblaciones y áreas rurales cercanas, la costa de Kapiti y la cadena montañosa de Rimutaka hasta la región de Wairarapa.

Wellington está situada en el extremo suroccidental de la Isla Norte, justo en el estrecho de Cook, que separa la Isla Norte de la Isla Sur. En un día despejado es posible divisar los montes Kaikoura al otro lado del estrecho. Al norte se encuentran las playas de Kapiti Coast, en el este las montañas Rimutaka separan Wellington de las llanuras de Wairarapa, importante región de producción vinícola.

Wellington es la capital más meridional del mundo, con una latitud Sur de unos 41º. Es una ciudad muy densamente poblada si se compara con otras ciudades neozelandesas debido al poco terreno edificable entre el puerto y las colinas circundantes. Debido a las pocas áreas apropiadas para el crecimiento de la ciudad, las poblaciones cercanas han crecido mucho, dando como resultado una extensa área metropolitana. Debido a los fuertes vientos que soporta continuamente debido a su situación geográfica, la ciudad es conocida por los neozelandeses como Windy Wellington (Wellington la ventosa).

Wellington es conocida por su pintoresco puerto natural y por sus verdes colinas adornadas con barrios de casas coloniales. El CBD está situado cerca de Lambton Harobour, un brazo del puerto. El puerto de Wellington está situado sobre una falla geológica activa, que se hace patente en su recta costa oeste, donde la tierra se eleva abruptamente. La mayoría de los barrios residenciales de Wellington se encuentran a una altura mayor que la del centro de la ciudad.

Al este se encuentra la península de Miramar, que está conectada a la ciudad por un istmo llano en Rongotai, donde se encuentra el Aeropuerto Internacional de Wellington. La estrecha entrada al puerto de Wellington se encuentra al este de la península de Miramar, y cuenta con las peligrosas aguas de poco calado de Barrett Reef, donde han encallado muchos navíos, el más famoso de ellos, el ferry Washine en 1968.

Existe una red de paseos y reservas naturales mantenida por la autoridad local y voluntarios. La Región de Wellington tiene 500 km² de parques y bosque. La Universidad Victoria y el Jardín Botánico se encuentran en la colina al oeste de la ciudad llamada monte Victoria, y a ambos lugares se puede acceder mediante un funicular llamado Wellington Cable Car.

En el puerto de Wellington hay tres islas: Matiu/Somes, Makaro/Ward y Mokopuna. Tan sólo la primera de ellas es lo suficientemente extensa como para ser habitada. La isla fue usada como campo de cuarentena para personas y animales, y durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial como campo de internamiento. Actualmente es una isla protegida, sirviendo de refugio a especies en peligro de extinción, al igual que la Isla Kapiti que se encuentra siguiendo la costa. A la isla se puede acceder durante el día mediante el Dominion Post Ferry.

Canberra

canberra aerial home Canberra

Ubicación: 35°18’27?S 149°07’27.9?E?
País Australia
Estado Territorio de la Capital Australiana
Fundada 12 de marzo de 1913
Área 805,6 km²
Población (est. 2006) 333.940 – 414,5 hab./km²

Canberra, en español Camberra, es la capital de Australia y sede del Territorio de la Capital Australiana con una población por encima de los 328.000 habitantes.

Se localiza en la parte norte del Territorio de la Capital Australiana, 300 kilómetros al sudoeste de Sydney y 650 kilómetros al noreste de Melbourne. El lugar donde se encuentra Canberra fue seleccionado para la posición de la capital nacional en 1908 como un compromiso entre Sydney y Melbourne, las dos grandes ciudades.

Es inusual entre las ciudades australianas, ya que fue construida desde cero, como una ciudad planeada. Después de una competición internacional para el diseño de la ciudad, fue seleccionado un proyecto realizado por el arquitecto Walter Burley Griffin de Chicago y la construcción comenzó en 1913.

El diseño de la ciudad tuvo la influencia del movimiento “ciudad jardín” e incorpora en diferentes áreas vegetación natural, que llevaron a Canberra a obtener el título de “capital del arbusto”. Aunque el crecimiento y desarrollo de Canberra fueran dificultados por las guerras mundiales y la Gran Depresión, surgió como una ciudad próspera después de la Segunda Guerra Mundial.

Como sede del gobierno de Australia, en Canberra se encuentran la Casa del Parlamento y la Corte Suprema de Australia, además de numerosas agencias y departamentos gubernamentales. También se encuentran varias instituciones sociales y culturales de importancia nacional. El gobierno federal contribuye con gran porcentaje del PBI y altas fuentes de trabajo. Canberra es un destino popular para turistas internos como también para extranjeros.

Canberra cubre una extensión de 805,6 kilómetros cuadrados y se encuentra cerca de la cordillera conocida como Brindabella Ranges, a 150 kilómetros al interior de la costa este de Australia. El punto más alto de la zona de Canberra es el monte Majura, de 888 metros de altitud, seguido de otras montañas como el monte Taylor, el Ainslie, Mugga Mugga y Black Mountain, emplazamiento éste último de la Torre Telstra.

El río Molonglo fluye a través de Canberra y ha sido presado para formar el lago artificial Burley Griffin, situado en el centro de la ciudad. El Molonglo es un afluente del río Murrumbidgee, que cruza el noroeste de Canberra hacia la localidad de Yass, Nueva Gales del Sur.

El río Queanbeyan se une al Molonglo sólo dentro del TAC. Existen varios arroyos, como el Jerrabomberra y el Yarralumla, que fluyen en el Molonglo y Murrumbidgee. Dos de los arroyos, concretamente el Ginninderra y el Tuggeranong, han sido también presados para formar sus respectivos lagos artificiales homónimos.

En Canberra se puede disfrutar de una serie de lugares que son símbolos de la propia ciudad y de Australia.

Algunas de las instituciones y monumentos más importantes de Canberra son el Australian War Memorial, homenaje que rindió la ciudad a los caídos en combate durante las guerras en las que han participado las fuerzas australianas. Hasta el memorial se llega mediante la ANZAC Parade, una amplia calle que suele ser testigo de desfiles militares y que debe su nombre a las fuerzas australianas y neozelandesas (Australian and New Zealand Army Corps) de la Primer Guerra Mundial.

La National Gallery of Australia alberga gran cantidad de documentos y material histórico procedente de las culturas aborigen, australiana y asiática. Entre su oferta artística internacional destacan obras de Pollock y Rubens.

La Vieja Casa del Parlamento es uno de los lugares más visitados, al igual que la National Library of Australia, la National Archives of Australia y el National Museum of Australia. La Biblioteca Nacional es uno de los símbolos culturales de Canberra y dispone de 220 kilómetros de estanterías, mientras que el Museo Nacional fue catalogado en 2005 como una de las atracciones nacionales.

Hay una gran cantidad de edificios del gobierno de la Commonwealth abiertos al público. El más importante sin duda es la Casa del Parlamento, seguida de la Corte Suprema de Australia y la Real Casa de la Moneda de Australia.

El Lago Burley Griffin es otro de los lugares más destacados de la capital aussie, y es el lugar donde se encuentra el Captain Cook Memorial y el Carillón Nacional. Otros sitios de gran interés es la Torre Telstra, los Australian National Botanic Gardens, que reúnen la mayor colección de flora australiana del mundo, el National Zoo & Aquarium o el espectacular National Dinosaur Museum, donde pueden tocarse incluso restos del mítico tiranosaurus-rex.

Nueva Zelanda: Isla sur

nueva zelanda3 Nueva Zelanda: Isla sur

Ya en el vuelo entre Tahiti (Polinesia Francesa) y Auckland, empezamos a percibir el espíritu de nuestro próximo destino. El vuelo había sido excelente, tanto que el viaje resultó más que breve.
Nueva Zelanda se encuentra en el Hemisferio Sur y está integrada por dos islas principales -Isla Norte e Isla Sur-, separadas por el Estrecho de Cook. Con una superficie un poco inferior a la de la provincia de Buenos Aires (269.000 kilómetros cuadrados), se encuentra poblada por cerca de cuatro millones de habitantes. Sin embargo, tan pequeño territorio goza de una diversidad geográfica sorprendente.
Desde el ultramoderno aeropuerto de Auckland, el más importante del país y su puerta de ingreso, es posible volar a cualquier punto de la isla.
Luego de recorrer la ciudad, la más importante y verdadera capital económica, partimos en avión hacia la Isla Sur, más precisamente hacia la ciudad de Christchurch.
MÁS INGLESA QUE INGLATERRA
La Isla Sur es una tierra de montaña, cubierta de glaciares, bosques, lagos y uno de los centros de mayor concentración de fauna marina. Más escarpada, se sienten los grandes espacios vacíos, como si se tratara de otra porción de la Patagonia.
Christchurch es la ciudad más importante de la Isla Sur y ha conservado, como ninguna otra del país, su origen inglés. Fue construida por la Christchurch Oxford y muchos afirman orgullosos que “es más inglesa que Inglaterra”. La urbe goza de abundantes parques y paseos salpicados de robles. Con sus refinadas galerías de arte, se respira un ambiente gótico sin par en sus calles, especialmente en las cercanías de la Catedral Anglicana. Subir a un tranvía y pasear por el centro de la ciudad te transporta mágicamente a ese pasado tan presente en la arquitectura del lugar.

ESCENOGRAFÍA AL NATURAL
A la Isla Sur, que es sinónimo inequívoco de naturaleza al por mayor, comenzamos a descubrirla en Kaikura.
Kaikura es una península de notable semejanza a la Península de Valdés, en la provincia de Chubut. Situada a idéntica latitud geográfica -42 grados sur-, y también orientada hacia el naciente, se dan cita en ella majestuosas ballenas y ágiles delfines.
El lugar ofrece diversas alternativas, como sobrevolar el mar embravecido o navegarlo en búsqueda de los saltarines cetáceos, así como también la práctica de buceo y surf.
Optamos por recorrer esas aguas heladas en una pequeña embarcación. La emoción del avistaje nos hizo olvidar pronto el mareo y el susto provocados por las demoledoras olas, que se desplomaban a nuestro alrededor.

SOBRE RIELES
Nuevamente en Christchurch, en tierra firme, tomamos otra espléndida excursión: el viaje en el tren Trasalpino. Este popular tren parte de la estación (puntualmente) y perfora la cadena de los Alpes Neozelandeses para transportarnos a la costa del poniente -occidental- tras un largo pero emocionante trayecto.
El confort y los servicios que se brindan en el convoy permiten satisfacer las exigencias del viajero más sofisticado. Un coche-mirador especialmente acondicionado nos brinda la posibilidad de un contacto directo con el aire frío de las heladas cumbres.
Las paredes de roca que bordea el tren alcanzan su máxima altitud en el Arthur’s Pass, a poco más de 600 metros sobre el nivel del mar. Fue sorprendente observar cómo los pasajeros descendían del tren para reverenciar a los “escasos” metros de cumbre, tomándose fotografías encantados junto al cartel que indicaba el nombre de la estación.
Qué harían en el Tren a las Nubes, a más de 4.000 metros, reflexionaba recordando esa otra proeza humana situada en el norte argentino.
Finalmente llegamos a nuestro destino, la pequeña localidad de Greymouth, un poblado situado en la costa occidental de la isla, en frente al Mar de Tasmania.

franz joseph glacier 0 Nueva Zelanda: Isla sur

VIAJE A LA ERA GLACIAL
Desde Greymouth viajamos en ómnibus bordeando la costa hasta el paradisíaco glaciar Franz Josef Glacier.
Descansamos, repusimos fuerzas y energías para disfrutar de una jornada en la que seríamos transportados a la era glacial.
Este glaciar es uno de los muchos que hay en los Alpes neocelandeses y constituye un relicto de las últimas glaciaciones pleistocenas del Cuaternario, cuando los hielos avanzaron en todo el planeta imponiendo su reinado. Imponente y majestuoso, la lengua helada desciende del Monte Cook, el más alto del país (3.764 metros) y avanza a razón de cinco metros por día.

Variadas alternativas se ponen a disposición de los visitantes, en un ejemplo -digno de imitar- de cómo explotar la industria turística. Realizar caminatas en el hielo, sobrevolar el glaciar o simplemente contemplar las extrañas siluetas esculpidas en el hielo por el viento y el frío son algunas actividades que salen de lo cotidiano.

PRESUROSA ADRENALINA
Más al sur, la autopista costera se interna en el corazón de la isla y atraviesa nuevamente los Alpes neocelandeses rumbo al este, pasa por el Haast Pass, rumbo a los lagos de origen glaciar y a los majestuosos fiordos. Llegamos por este camino a Queenstown, la capital mundial de los deportes extremos.
Queenstown está recostada sobre los márgenes de un lago, que trae a la memoria la ciudad de San Carlos de Bariloche.

Las impecables e iluminadas peatonales parecen hacernos olvidar que esas tierras fueron habitadas por los maoríes, sus dueños originales hasta la llegada de los inmigrantes en el siglo XIX, con la fiebre del oro. Nuestro próximo escalón, para quienes habíamos ido a buscar adrenalina a raudales por aquellas soledades, sería el Skippers Canyon. Allí nos esperaba una sorpresa mayúscula sin parangón: el bungee-jumping. Este juego-deporte nació en Nueva Zelanda, según afirman sus orgullosos habitantes, y hoy posee cultores en el mundo entero.
De lo que no cabe ninguna duda es que solamente allí se puede saltar al vacío desde un puente, “apenas” 102 metros distante del lecho del río.
“Three, two, one, jump…!” Cuesta tomar coraje cuando se está con los pies atados ante el abismo. Resulta imposible describir qué es y qué se siente. Solamente experimentándolo y arrojándose a la nada se puede salir de la duda.
Si de algo estoy seguro es que en la Isla Sur de Nueva Zelanda las emociones son siempre al por mayor. Te dejan petrificado con la descarga de adrenalina que se experimenta sólo en la tierra de los kiwis.
Para visitar algunas de estas propuestas sin igual, solamente resta pasar la barrera, tomar la decisión de subirse al avión y volar a su encuentro.

INFO: 
¿CÓMO LLEGAR? 
Hay vuelos directos a Auckland desde Buenos Aires. 

¿CUÁNDO IR? 
Todo el año. El clima es muy parecido al de Argentina por estar a la misma altura del Hemisferio Sur. 

RECOMENDACIONES 
No hay que tener mayores precauciones porque es un país muy seguro. El 6 de febrero es el día de Nueva Zelanda y se realiza una importante fiesta nacional. 

¿QUÉ COMPRAR? 
Lanas y pieles de ovejas, nefrita (jade verde oscuro), esculturas de madera con mitología maorí, artesanías en huesos. 

Coober Pedy

cooberpedy Coober Pedy

Un pueblo que vive debajo de la tierra, una bella piedra que atrae a miles de personas,
una ciudad minera, una tentación que se oculta bajo un suelo rojo.
Vida subterránea
Cuando llegás a Coober Pedy después de atravesar 850 kilómetros al norte de Adelaida o 690 kilómetros al sur de Alice Springs, en Australia, te encontrás en el medio de un abrasador desierto de polvo rojo donde aparece un pueblo minero rodeado de grandes máquinas excavadoras. Sólo más tarde descubrís que debajo del suelo rojo que estás pisando hay hoteles, iglesias, restaurantes, comercios, casas de familia y galerías de arte.
El 50 por ciento de los habitantes de Coober Pedy vive en casas excavadas debajo de la tierra, que los locales llaman dugouts.
Esto nació luego de que, en 1915, un hombre y su hijito encontraran un inmenso ópalo mientras recorrían la zona buscando oro. Entonces la Fiebre del Ópalo convirtió a esta parte del desierto en un inmenso queso gruyere lleno de agujeros y túneles hechos por los pioneros desesperados por encontrar la bella piedra.
La ciudad pasó por sucesivos períodos de abandono y de invasión, según se encontraran o no nuevas vetas. Los soldados australianos, al regreso de la Primera Guerra Mundial, trabajaron en los socavones del desierto.
Más tarde llegaron al lugar inmigrantes yugoslavos y serbios que se instalaron también a vivir bajo tierra y construyeron la primera Iglesia Serbia subterránea con paredes de tierra comprimida.

Revolviendo las sobras
Una actividad compartida por lugareños y visitantes es el noodling, como llaman a revolver el material de deshecho de piedra partida que se acumula junto a las excavadoras, con la esperanza de encontrar trozos de ópalo que los mineros hayan pasado por alto.

Muchos australianos viven de esta actividad que reditúa buenos trozos de ópalo en bruto. Para hacer esto se obtiene previamente un permiso del dueño del terreno. Además hay que tener mucho cuidado de mirar dónde uno pisa porque hay zonas llenas de agujeros verticales que penetran la tierra donde sería muy peligroso caer.

La piedra deseada
El ópalo debe su belleza a que su masa silícea retiene minúsculas gotitas de agua en su interior que refractan la luz formando los colores. Se formaron hace 80 millones de años, cuando Australia se elevó del océano y el silicio quedó apretado en el lecho de rocas. El ópalo es la única razón por la que este pueblo recibe unos 100.000 visitantes de todo el mundo por año.
El pueblo produce el 70 por ciento de la producción mundial de la piedra que brilla con los colores del arco iris. Coober Pedy es la Capital Mundial del Ópalo, piedra nacional australiana.

Cuando comenzó la Fiebre del Ópalo los aborígenes nómades de la región se sorprendieron tanto al ver a los hombres blancos metidos de cabeza en túneles en la tierra que llamaron a estos campos Kupa Piti, que en lengua aborigen significa hombre blanco en un agujero. El nombre inglés de Coober Pedy es tan sólo un anglicismo del nombre indígena Kupa Piti.

Es difícil salir de Coober Pedy sin llevarte un ópalo de recuerdo. Claro que ninguno será como el Olympic Australis, hallado en 1956, de tres kilos y medio de peso. Pero podés llevarte un discreto opalito por unos 35 dólares. Hay que tener en cuenta que los valores de los ópalos varían según su diafanidad, color (los más caros son los rojos, seguidos por los verdes y luego los azules) y tipo de luces o reflejos que tengan adentro.
Paisaje lunar
El agua que sobra en el interior de los ópalos es la que falta en el desierto: el agua de este sitio viene con un caño de una fuente a 30 km de distancia. El clima tórrido siempre fue tan difícil de soportar que vale la pena entrar a estas casas de paredes de tierra compacta, donde no falta ningún elemento de confort y la luz eléctrica está encendida todo el día, y para entender por qué todos siguen habitando este sitio fresco y protegido del sol abrasador.
Los paisajes lunares (o marcianos, por el color de la tierra) de Painted Desert y Breakaways -cerca de Coober Pedy- fueron escenario de muchas películas de cine, entre ellas Mad Max III y Priscilla, la reina del desierto.

El hotel más insólito es el Desert Cave Hotel, el único hotel bajo tierra del mundo, que tiene gimnasio, sauna, restaurante italiano, bodega, negocios de souvenirs y taller de talla de ópalos, todos bajo tierra. El hotel es de excelente nivel y buen gusto, cobra 152 dólares la habitación simple o doble y organiza excursiones por los alrededores, una de ellas para excavar en las minas en busca de tu propio ópalo. Una comida en el exclusivo hotel sale entre 20 y 35 dólares.
Además de conocer a fondo la cuna de la piedra que lanza luz desde su interior, este sector del Outback te permite conocer los ranchos ganaderos más grandes del mundo, y realizar recorridos por la zona acompañando al cartero en cada parada, que siempre incluye té helado o un trago de ron, invitación del dueño de casa.

Australia y Nueva Zelanda

australia3 Australia y Nueva Zelanda

¿Oceanía está entre tus planes? ¿No sabés muy bien cómo empezar a organizarte? Lo primero es leer esta nota: te da las primeras pistas. Documentos necesarios, transporte interno, pasajes, comida, precios, precauciones para que empieces a palpar tu sueño.
Pocos lugares en este planeta deben ser tan confortables como Australia y Nueva Zelanda. La seguridad, el orden, los servicios del Primer Mundo sin sus agites, y enclavados en el medio de un escenario natural espectacular y lleno de variaciones: desierto, playas paradisíacas, cataratas, montañas, nieve, ríos tumultuosos y koalas adorables durmiendo sobre los árboles de los parques nacionales. El agregado de estar aislado del resto del mundo, en la paz más absoluta. Y como si eso fuera poco, han sido precursores en desarrollar el turismo joven independiente, por lo cual están absolutamente preparados para viajes de este tipo, moviditos y relajados a la vez.
El paraíso de los deportes extremos y de la diversión, OZ y NZ son la mejor elección para cargarse de pensamientos y energía positivos: depresiones, nostalgias y melancolías, abstenerse. Con la naturaleza a pleno al alcance de una mano y los adelantos técnicos al alcance de la otra, no queda sino relajarse, dejar que todo fluya, convencido de que el mundo es un lugar realmente acojedor.
Harto de tener que elegir entre los placeres de la civilización y los de la naturaleza, decidiste que Australia y Nueva Zelanda eran el destino que necesitabas. Entonces, organizá todo de manera tal que nada se te complique y que puedas aprovechar todas las ventajas. Acá te damos unas pistas. Pero, por favor, cuando destapes tu primera cerveza, brindá por nosotros.
Documentos
Para Australia necesitás una visa, que es gratuita por tres meses de estadía. La dirección de la embajada donde debés tramitarla es Villanueva 1400, Cap. Fed.
En Nueva Zelanda te piden una, que también es sin costo y la obtenés en la embajada: Carlos Pellegrini 1427, Cap. Fed.
Hacé una fotocopia de tu pasaporte: dejá siempre el original en un lugar seguro y salí con la copia.

Cuando ir
Diciembre y enero son los meses de vacaciones escolares y todo está repleto de aussies (australianos) y kiwis (neozelandeses) que dan vueltas por ahí. Se complican mucho las reservas de transportes y albergues. Intentá evitar esa época; si vas entonces, organizá todo con tiempo.

Pasaje
Los tickets a Australia o Nueva Zelanda son algo caros. Dependiendo de la temporada y la compañía aérea, tenés que calcular entre U$D 1100 y 1300.
La opción más directa son lo vuelos transpolares que realizan Aerolíneas Argentinas y Qantas (que además es la más económica) y que te llevan a Sydney vía Auckland.
Lan Chile, en cambio, además de Santiago toca Isla de Pascua y Papeete. El pasaje es más caro y tenés que hacer esas paradas, pero a cambio tenés la posibilidad de quedarte dos o tres días en Isla de Pascua y tomar el próximo avión rumbo a Papeete. Y una vez en Tahití, recorrer la Polinesia francesa. Si bien la Polinesia puede ser tan cara como hermosa, se consiguen hoteles de tres o cinco estrellas (desde U$D 80 la doble), algunas pensiones económicas, cabañas de entre U$D 15 y 30 y lugar para armar la carpa por entre U$D 5 y 15.
El ticket internacional (el que va a Auckland y Sydney) te obliga a repetir recorridos: llegás a esas ciudades, te vas a recorrer y tenés que volver para tomar tu avión de vuelta. La opción es unir por avión Auckland con otra ciudad (Brisbane, por ejemplo), de ahí ir recorriendo hasta Sydney y de allí volver a Argentina (o a la inversa, de Sydney a Auckland). Ese interno ronda los U$D 300.
Lo principal es que cuando vayas a sacar tu pasaje, le preguntes todo lo que se te ocurra al vendedor para conseguir la variante que más se adecue al viaje que tenés ganas de hacer.

El equipaje
Por las características geográficas de este continente y por el tipo de atractivos y actividades que ofrece (básicamente naturales y al aire libre), es prácticamente imposible pensar en otro equipaje que no sea mochila. Las valijas son adecuadas cuando uno recorre poco y todo el tiempo usa taxi o coche, una forma de moverse nada habitual en los viajeros jóvenes por aquellos pagos. Conseguite una mochila fuerte, impermeable, con muchos bolsillos y trabas (especialmente si pensás dormir en carpa), cómoda y vistosa (eso disminuye las posibilidades de robo).
Por el mismo motivo que te conviene llevar mochila, no cargues cosas que no vas a usar y si pensás hacer compras, dejá lugar libre para no volver cargardo con ocho bolsos y bolsitos.
Si vas en verano a Australia, tenés que llevar ropa de playa: pantalones cortos y livianos, sandalias, remeras. En invierno, un par de suéters y una campera.
Nueva Zelanda es más frío. Pensá en ropa de trekking y abrigo impermeable, porque en la isla sur nieva y llueve bastante no sólo en invierno. Incluso si vas en primavera, llevá suéter y campera.

Dinero
Tenés que evitar cargar efectivo, porque si lo perdés, no hay manera de recuperarlo y se te puede arruinar el viaje.
Las tarjetas de crédito pueden usarse al máximo en Oceanía: comprás dos bananas y un chocolate y pagás con tarjeta, inclusive en el pueblo más chico.
Podés recurrir también a los traveler checks (cheques de viajero). Funcionan como efectivo: podés pagar directamente con ellos o cambiarlos por moneda local en un banco o en una casa de cambio. La ventaja es que están numerados y a tu nombre y si los perdés o te los roban, hacés la denuncia y te dan otros por la cantidad extraviada.
Las marcas más usadas son American Express, Visa, y Thomas Cook, de Master Card. Con cualquiera que elijas vas a manejarte sin problemas en ambos países.
Tené presente que si recurrís a los traveler checks de American Express (los más conocidos), tu tarjeta ISIC te permite comprarlos sin pagar la comisión habitual del 1%. Y que una vez allá, tengas o no ISIC, hay ciertos lugares que te los cambian también sin cobrarte comisión (más de 3000 locales en NZ)

Seguridad
Oceanía es seguro (especialmente comparado con Sudamérica). Es muy probable que en el tiempo que estés ahí lo más grave que te pase sea que te roben la gaseosa que dejaste mientras te ibas a surfear. Aunque, evidentemente, ser precavido es una muy sana costumbre.
Es acertado llevar un portavalores. Son sobres de tela especiales, que vienen listos para usar debajo de la ropa y en los que ponés el dinero, los traveler checks, el pasaporte y el ticket de vuelta.
Dependiendo del lugar en el que estés, a veces es aconsejable que dejes tus cosas de valor (dinero, traveler checks, pasaporte, cámaras, tarjetas, pasaje de vuelta, pases de transporte) en el lugar donde te alojes, por ejemplo si estás en casa de gente conocida. Otras veces será más seguro que las lleves encima, por ejemplo, si tu hotel no tiene caja fuerte. Fijate en cada caso que es lo más adecuado.

Tarjetas
La ISIC, la tarjeta del estudiante, la GO 25 para los menores de 26 años o la ITIC para profesores de cualquier edad, son indispensables en tu viaje a OZ y NZ. Van a ayudarte a economizar, conseguiéndote descuentos y beneficios en pasajes aéreos, pases de trenes y buses, hoteles, museos, bares y restaurantes, cheques de viajero, etc. Y cuando vuelvas, aprovechala en todos los rubros que te ofrece en Argentina, ya que cada vez hay más negocios adheridos.
Para cualquiera de las tres tarjetas, el precio es de U$D 15 y su tiempo de validez va desde septiembre de un año hasta diciembre del siguiente. Para obtenerlas tenés que pasar por cualquier oficina ISIC del país. Si querés más información, comunicate con el (01) 511-8700 o con ISIC@ASATEJ.COM.AR
La otra tarjeta importante es la de Hostelling International, una de las redes de albergues para la juventud más importantes del mundo. Ella te acredita como socio de la red internacional, te permite conseguir tu cama a precio especial para socios y te da prioridad frente a los no socios que llegan a un hostel. Todo lo que necesites saber, preguntalo en la RAAJ (Red Argentina deAlojamiento para Jóvenes).
Seguro médico
Encarás tu viaje lleno de expectativas positivas y no hay lugar para contratiempos. Pero sé ralista: existe la posibilidad de que tu cuerpo te juegue una mala pasada y es necesario estar prevenido. No salgas de viaje sin tu seguro médico, así si te toca pasar un mal rato, va a ser mucho más simple. Tené en cuenta que cualquier problema que requiera internación puede significar un número con varios ceros a la derecha: la medicina en Oceanía es muy buena y muy cara.
El precio y la cobertura de un seguro médico dependen de qué seguro contrates y bajo qué condiciones. Algunos de los más conocidos son Universal Assistance y Assist Card. También hay ciertas tarjetas de crédito que ofrecen ese servicio.
Hay un seguro médico especialmente pensado para jóvenes de todas las edades, el ISIS. Te permite estar protegido desde una semana hasta 18 meses.
Por un mes cuesta U$D 55 (para menores de 27 años; U$D 66 para mayores) y habilita U$D 50 mil, que incluyen gastos médicos y remedios, internación, traslado de urgencia y pasaje en el caso de que un tercero tenga que ir a buscarte.
Vos elegís dónde querés atenderte, sin tener que pedir autorizaciones previas y podés cobrar tu reintegro en cualquier oficina ISIC del mundo. Si no tenés el efectivo encima, la oficina ISIC y el hospital arreglan entre sí. Para cualquier duda o emergencia, hay una línea de teléfono disponible las 24 horas y en tu idioma.
Por otro lado, ciertas medicinas prepagas tienen planes internacionales con el abono de un extra sobre tu cuota mensual.
Es absolutamente fundamental en un viaje a Oceanía que tu seguro te cubra posibles accidentes durante la práctica de deportes extremos, porque seguramente vas a dedicarte bastante a ellos.

Guías
Son indispensables para el viajero independiente. Al no ir con un guía de carne y hueso, te facilitan mucho las cosas, ahorrándote tiempo y plata y ofreciendo data para distintos presupuestos.
Las editoriales dedicadas al tema son varias: Lonely Planet (la más usada en Oceanía) y Let’s Go en inglés. Los datos que traen (alojamientos, sitios de interés, precauciones, precios, restaurantes) son confiables ya que las escribe gente que estuvo en el lugar. Además no tienen compromiso con nadie porque se financian con la venta de ejemplares, no con publicidad: nadie paga para figurar en ellas. Es por eso que muchas veces incluyen también los contras de los lugares que publican.

Presupuesto
Oceanía es Primer Mundo, por lo tanto no es tan barato como Latinoamérica, Asia o Africa. Pero sí es más barato que muchos lugares de Argentina (la ciudad de Buenos Aires incluida) y que Estados Unidos. Por supuesto hay maneras de rebuscárselas para adecuar el viaje a las propias posibilidades. Todo depende de qué viajes quieras hacer, qué tan bien sepas moverte y cómo administres tu dinero.
Un presupuesto bajo demanda un promedio de U$D 20 por día para alojamiento en hostel y dos comidas.
Sobre las excursiones es imposible hacer un promedio, porque hay algunas que pueden costar U$D 500 y otras que se consiguen por 10. Una vez allá, verás cuáles te interesan y están a tu alcance.

Alojamiento
Desde hoteles carísimos hasta campings, en Australia y nueva Zelanda el alojamiento no es problema, siempre es bueno. Tenés que decidirlo de acuerdo al presupuesto que manejes y al tipo de viaje que tengas pensado.
Los albergues de la juventud en Oceanía son de excelente nivel y hay muchos. Es un mito eso de que son sucios, desorganizados y desagradables. La diferencia con los hoteles es que las habitaciones y los baños son compartidos, lo que abarata los costos, estableciendo una relación promedio hostel/hotel de U$D 10 a U$D 35.
Pero lo que relamente importa de un hostel no es el precio, sino el hecho de que te ofrecen la oportunidad única de compartir tus horas con gente de todas partes del mundo que comparten tu tipo de viaje, de una manera que es imposible en un hotel, al que llegás por la noche y te encerrás en tu cuarto. En ellos podés no sólo dormir, sino también cocinar, jugar a las cartas, conversar por horas, tener reuniones con chicos que muy probablemente terminen dejándote algunos de los mejores recuerdos de tu viaje.

En un albergue además conseguís información fresca sobre los lugares que vas a visitar, podés armarte un grupo que te parezca copado para seguir camino y si te quedaras encerrado todo el día, no tendrás ni una hora de aburrimiento.
Por supuesto que podés hacer tus reservas antes de salir, pero también podés llegar y alojarte en el momento (ahí dependés de que haya lugar).
En OZ Y NZ la red de hostels de Hostelling International es buenísima. Para tener más información llamá a la RAAJ al (01) 511-8712.
Existe también una infinidad de alojamientos llamados Backpackers, con la misma onda que los hostels, que pueden ser desde casas particulares hasta hoteles adaptados para jóvenes.
Los precios de los hostels varían entre los U$D 8 y 12 los Backpackers y los U$D 10 y 18 los HI. En Australia muchos tienen pileta de natación. Y varios de los Backpackers de la costa este te dan tablas de surf y mountain bikes sin cargo.
En Nueva Zelanda los campings son buenísimos. Si vas en verano y te cabe la onda carpa, ni lo dudes. En todos lados hay, y sus precios son muy accesibles (alrededor de U$D 5 la carpa).

Transporte
En transporte público, la mejor alternativa son los buses. OZ Expirience (en Australia) y Kiwi Experience (en Nueva Zelanda) son altísimamente recomendados si vas con ganas de conocer gente, porque vas a rodearte de 45 chicos y chicas de entre 18 y 35 años, con ganas de hacer las mismas cosas que vos y llegados desde todos los rincones del planeta. Desde acá comprás un ticket con una ruta predeterminada (hay más de veinte rutas en cada país). El pase dura seis meses y en ese lapso podés ir bajando donde quieras y quedarte el tiempo que te pinte. Pasan cinco micros por semana por cada punto del recorrido y vos te subís a cualqueira de esos. Sólo tenés que llamar el día anterior y pedirles que te pasen a buscar por donde estás (también te dejan en la puerta misma de tu hostel). Incluso estando arriba del bus, el guía te hace la reserva de hotel un par de horas antes de llegar. No dejes de tener a estas empresas en cuenta.
Los trenes no son aconsejables en Oceanía: hay muchos lugares en los que no paran y son lentos.
Si vas a visitar bastante de Australia en poco tiempo, los aviones son fundamentales, porque los puntos de interés pueden estar a miles de kilómetros entre sí. Un Melbourne/Sydney (ida) ronda los U$D 130; averigüá bien sobre cada tramo que quieras hacer, porque la gran distancia hace que las tarifas sean muy diferentes dependiendo del recorrido que cubran. Lo mejor es que te vayas de Argentina con todos tus pasajes asegurados, eso te va a ahorrar tiempo, preocupaciones y el tener que llevar efectivo encima. No es para nada conveniente que llegues allá sin boleto si tenés poco tiempo.
El coche es la alternativa que más libertad de movimiento te da. Sos el dueño absoluto de tu ruta, decidís cuándo y adónde querés ir. Podés alquilarlo o conseguirlo por leasing (compra de un 0 km. del que pagás el uso y luego “vendés”), como en cualquier lugar del mundo. Tanto el alquiler como el leasing pueden reservarse desde Argentina. Podés sacar el coche en un lugar y devolverlo en otro, podés usarlo por todo el viaje o por un tiempo, en todo el continente o sólo para un recorrido.
Pero en Australia y Nueva Zelanda existe también una alternativa (regulada por ley) que consiste en comprarle el auto a alguien que después está obligado a comprártelo nuevamente.
Por una cuestión de costos, el automóvil sólo es conveniente si van tres o cuatro personas. Además, probablemente Australia es demasiado grande para recorrerla en coche; vas a pasarte un montón de tiempo manejando, y puede ser agotador. No olvides que la libertad siempre implica responsabilidad. Si manejás, tenés que estar sobrio y atento en todo momento, si no, olvídalo. Y, por otro lado, si bien Oceanía es seguro para conducir, la cosa se complica porque allá se maneja del lado derecho y vas por el carril de la izquierda. Al estar desacostumbrado a eso, aumentás los riesgos de choques y accidentes.
Un registro de conductor internacional es lo que te permitirá moverte en Oceanía.

Tours
Son la elección de aquellos que no quieren viajar solos y no consiguieron quien los acompañe, o para los chicos muy jóvenes, para las chicas que hacen su primer viaje, para los que tienen muchas dudas acerca de cómo moverse allá, para los que quieren relajarse sin tener que preocuparse por nada o para los que tienen poco tiempo y quieren recorrer determinados lugares sí o sí.
Hay toures especialmente pensados para jóvenes (Contiki es la compañía más importante de este tipo y sus participantes llegan desde todos los países del mundo), hay de los que no se preocupan por la edad. Y podés conseguir con guías en castellano o en inglés (de paso, aprovechás y practicás el idioma). Podés contratar algún tour que haga alguna zona que por equis motivo no puedas o no quieras hacer independientemente… En esto también las posibilidades son muchas: escuchá todas y elegí la que más te cierre.

Comida
Es posible comer barato en OZ y NZ, aunque, de más está decirlo, si querés gastar mucho vas a tener en donde hacerlo (siempre que estés en una ciudad). Seguramente, vas a estar bastante tiempo en lugares agrestes y playas, y ahí tu alimento va a ser básicamente comida “de campamento”, económica por definición.
Para que te hagas una idea, el clásico Combo en un local internacional de fast food cuesta U$D 3,50. Si querés un promedio, calculá U$D 5.
Los hostels tienen cocina y muchas noches se recolecta una cantidad de dinero entre todos los que se prendan, y se hace una cena común (pizza, por ejemplo).
Ineludibles son las cervezas: hay muchas marcas y todas son de excelente calidad. Algunas: Fosters, XXXX, Ice, VB, Old.

Top Ten
¸ White water rafting en cualquier río de Rotorua o Queenstown
¸ Black water rafting en Waitomo Caves
¸ Paracaidismo en Taupo
¸ Bungee jumping en Queenstown
¸ Trekking en el Milford Trak
¸ Los geiseres de Rotorua
¸ Nadar con delfines en Kaikoura
¸ Los fiordos de Milford Sound

¸ Un atardecer en Bay of Islands
¸ Jugar un partido de pool y tomarse una cerveza en un pub
¸ Buceo en la gran barrera de arrecifes
¸ Surfear en Byron Bay las mismas olas que los delfines
¸ Una travesía en 4×4 por Fraser Island
¸ Ver un partido de Aussie Rules (football australiano)
¸ El Mardi Gras (carnaval) en Sydney
¸ Perth
¸ El Santa Claus Pub Crawl en Newcastle
¸ Tomar un velero por las paradisíacas Whitsunday Islands
¸ Jugar un partido de pool y tomarse una cerveza en un pub
¸ 31 de diciembre en Sydney

Parque Nacional Kakadu

kakadu jim jim Parque Nacional Kakadu

El Territorio del Norte en Australia es el menos colonizado, el que mejor preserva la cultura aborigen, el más rugoso y agreste… y el más salvaje. Por suerte, sus bellezas naturales como lagunas, pantanos, selvas y cascadas están intactas gracias a la creación de varios parques nacionales. Uno de ellos -que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- es el increíble Parque Nacional Kakadu.
Este parque ubicado a 250 km al este de Darwin -capital del Northern Territory-, se despliega entre vastos pantanos, majestuosas cascadas -como las Jim Jim Falls y las Twin Falls- y playas de arenas doradas. Y se trata del santuario de un ser prehistórico y colosal único en el mundo entero: el cocodrilo marino.

El Crocodilos porosus australiano es una especie de gigantescas dimensiones que se siente tan cómodo en el agua de mar como en los ríos dulces de este vergel protegido.
El viaje desde Darwin por la Arnhem Highway es un paseo en sí mismo que te lleva de Humpty Doo, cruzando el río Adelaida, hasta la rojísima meseta de Marrakai, donde encontrás de golpe un afloramiento rocoso que se levanta de la tierra como el puño rojo gigante. La Nourlangie Rock siempre fue un monte sagrado para los aborígenes que jamás comprendieron -como tampoco lo entiende uno- cómo puede aparecer semejante formación abrupta en medio de la llanura. Más que un monte parece una alucinación producida por el intenso sol tropical.

DETRÁS DEL PANTANO
Al Parque Nacional se ingresa por la Jim Jim Road, desde donde se avista gran parte de las 275 especies de aves acuáticas únicas en la zona, que anidan en las cercanías del Yellow Waters Billabong, o Pozo de Aguas Amarillas (en australiano billabong significa laguna). Un desfile de catamaranes y hovercrafts recorre el East Alligator River, en el que los viajeros ansiosos esperan avistar a alguno de los grandes saurios. Lo mejor del parque es que podés zambullirte en lagos de aguas azules -donde te juran que no hay lagartos de ningún tipo- y navegar entre los pantanales de este humedal. Pero lo más inolvidable es visitar las Crocodile Farms (Granjas de Cocodrilos) del parque, la de Darwin o la Berrimah, cerca del aeropuerto, donde los guías te cuentan los hábitos de estos saurios que surfean en las olas del mar, comen peces marinos en el mar y mamíferos en tierra.

Es impactante su bestial violencia cuando decenas de cocodrilos de tres metros de largo saltan como basquetbolistas para capturar un pollo que cuelga a dos metros sobre el agua. Allí te cuentan que los ríos Wildman y East Alligator, que desembocan en el golfo Van Diemen, son las vías de acceso de los cocodrilos al mar y viceversa, pero que a veces estos bichos se aventuran en los canales aledaños a casas de familia donde los vecinos tuvieron que alambrar los fondos para no perder gatos y perros en las fauces de estos enormes animales que pueden pasar de la inmovilidad absoluta al ataque feroz en cuestión de segundos.
TIERRA INDÍGENA
Los 20.000 km2 del parque te sorprenden con zonas de bosques, lagunas y montañas decoradas con llamativas pinturas rupestres de 35.000 años de antigüedad. El nombre del parque no es más que una mala transcripción del nombre del pueblo Gagudju, habitantes de esta región desde hace 50.000 años. Este rincón de Australia concentra la mayor población de aborígenes nativos.
Esta raza de fuertes facciones denota una inmensa paciencia para con los colonizadores del pasado y los viajeros de hoy, explicando en un inglés chapurreado las leyendas de sus dioses y el uso de la flauta -que llaman didjeridoo- hecha con una rama de eucalipto ahuecada por el accionar de las termitas. También soportan que en la tierra roja que durante siglos sólo lució la construcción de gigantescos termiteros de hasta 6 metros de alto, ahora exista un hotel con forma de cocodrilo que lleva el nombre de su etnia: es el Gagudju Crocodile Hotel, estrella de la región en la que dormir en la cola es más económico que en el hocico.
Muchos de los que van a Kakadu a ver cocodrilos se quedan tan fascinados con este paisaje primigenio como con este pueblo pura sangre, de misticismo perpetuo y profundo respeto por las leyes de la naturaleza. Los Gagudju son los mismos que cuando los primeros navegantes ingleses preguntaron cómo se llamaban esos animales que andaban por toda Australia a los saltos llevando sus crías en las panzas, respondieron en lengua nativa, confundidos ante la extraña lengua inglesa: “No entendemos”. En lengua aborigen esto se dice Kan ga roo. Y así quedaron absurdamente bautizados estos marsupiales como canguros (kangaroo), perdiéndose en la arena de los tiempos su nombre aborigen original, seguramente más bello y lógico que “No entendemos”.

¿CÓMO LLEGAR?
Si estás en Sydney, Kakadu queda en la otra punta del mapa. Te conviene sacar el pase en tren para recorrer todo Australia y terminar en el norte, o sacar un pasaje Sidney-Darwin (que es la capital del Northern Territory). De ahí a Kakadu estás a un paso.
¿CUÁNDO IR?
Nunca en verano porque hace muchísimo calor. El invierno es templado y seco.
IMPERDIBLES
Probar los deliciosos platos a base de carne de canguro y cocodrilo asado, muy sabrosos ambos, aunque un poco fibrosos.
Asistir a una reunión aborigen al atardecer y escuchar cómo ellos imitan el canto de los pájaros y el sonidos del viento con el fabuloso instrumento musical llamado didgeridoo.

¿QUÉ LLEVAR?
Pantalla solar, anteojos de sol y mucho repelente de insectos.

Tasmania

tasmania Tasmania

Es un sitio lleno de contrastes y sorpresas. Este destino romántico y bellísimo, que no tiene un kilómetro de desperdicio,
es el lugar ideal para quien busque hacer trekking por playas y montañas entre increíbles escenarios naturales.

BELLEZAS Y AIRE PURO
Tasmania posee paisajes de montaña, playas negras, ríos de deshielo, cavernas prehistóricas, bosques antiguos y árboles milenarios.
Más de la quinta parte de la isla -de casi un millón y medio de hectáreas de superficie- es Patrimonio de la Humanidad. Esta isla al sureste de Australia es una tierra de récords porque en ella encontrás el aire más límpido, el agua más pura, la flor más alta y el ser vivo más anciano del mundo: un pino huon que cumplió 4.000 años creciendo sin parar. El dato de que Tasmania tiene el aire más puro del mundo es oficial, y se mide en el observatorio de Cape Grim, sobre la costa oeste de la isla.

Esta isla tiene, además de paisajes de dramática belleza, una fascinante historia colonial: los primeros pobladores blancos del lugar fueron los presos más temibles. Tiene el tamaño de Irlanda y un aire muy “british” en sus granjas, pueblos, establos, su arquitectura georgiana y sus cercos antiguos de piedras enmohecidas.
Los buscadores de paisajes completamente naturales -donde no se percibe casi la presencia humana a lo largo de kilómetros de panoramas perfectos, sin cables, rutas ni fábricas que estropeen el entorno- se felicitarán por haber elegido este lugar.
GRACIAS A LOS PRESOS
Tasmania creció como colonia europea porque los colonos británicos pensaron que este lugar tan aislado era ideal para crear una cárcel. La prisión de Port Arthur funcionó de 1830 a 1870 con 12.500 convictos peligrosos enviados desde Inglaterra y otras colonias inglesas, que aportaron mano de obra gratis para hacer vías de trenes, puentes y edificios.
Además de la visita de rigor a la cárcel y al antiguo puerto, esta zona cuenta con maravillosas formaciones de roca en sus acantilados, como el Arco de Tasmania, la Cocina del Diablo y la Remarkable Cave, que se ve desde la ruta: una obra maestra de la erosión de las olas marinas. El Mt. Field National Park cuenta con cascadas bellísimas de agua celeste, como las Russell Falls y Lady Barron Falls, y senderitos que te permiten llegar a pie hasta las plantaciones del lúpulo con las que se hace la cerveza “Cascade”. En la Bahía Fortescue y en Cape Huay -miradores naturales sobre el océano- te das cuenta de que éstos son los acantilados más altos del mundo.

ESQUIANDO EN LA CAPITAL
Hobart, la capital de Tasmania, es la segunda ciudad más antigua después de Sydney ya que fue fundada en 1804. Está ubicada en la boca del río Derwent con el marco imponente del Mount Wellington, de 1.234 metros, a sus espaldas. La base de esta montaña está a 20 minutos del centro de la ciudad, y ofrece un centro de deportes invernales con buenas pistas de esquí y escaladas en la roca.
La vida de la ciudad de edificios de ladrillo rojo pasa por los mercados de Salamanca de los domingos a la mañana, el West Seapoint y los restaurantes y puestos de venta de mariscos que hay a lo largo de la costanera. Además de visitar la destilería de whisky de Gaswork Village, la fábrica de chocolates Cadbury y los antiguos Tasmanian Royal Botanical Gardens de estilo victoriano. Un paseo para el recuerdo es el barrio colonial de Battery Point, con 40 edificios de 1840 restaurados a nuevo.

El turismo de aventura se vive en el río Derwent, donde se practica rafting o una modalidad temeraria de navegación en río de montaña llamada devil jet, a bordo de una lancha poderosísima que zigzaguea entre las rocas y la espuma, arrancándote gritos de adrenalina pura. Muy cerca se encuentra el exclusivo London Lakes Fly Fishing Lodge, un resort privado para la pesca de truchas con mosca, único en Oceanía.

En un viaje de dos horas de Hobart a Launceston quedás admirado con la vista de los lagos Arthur, Sorell y Gran Lago New Norfolk, donde se encuentra un pueblo histórico con un criadero de truchas que data de 1864. Cerca de Launceston se encuentra Cataract Gorge (Garganta de la Catarata), un grupo de rápidos muy aptos para el rafting, que bajan de la montaña y que se pueden observar desde un puente colgante hecho en 1904.

Las llanuras se pueden apreciar desde la altura en vuelos que parten del aeródromo Cambridge al norte de Hobart: desde el cielo podés ver manadas de canguros y wallabies saltando de a miles en su ambiente natural.

Es fácil moverse en la isla donde todo es panorama: las rutas son excelentes y zigzaguean entre colinas y acantilados que caen a pique en el mar. El caudaloso río Franklin recorre 25 kilómetros antes de fundirse en el río Gordon. Desde la ruta podés ver playas de arenas doradas, rosadas o negras como el carbón. Es una maravilla tenderse en estas playas de lava pulverizada, quedar negro y enjuagarse en un segundo en el mar turquesa.
A lo largo de la costa hay muchos restaurantes para probar las delicias de la isla.

Las delikatessen tasmanas incluyen quesos cremosos hechos en King Island, sobre la costa noroeste. El plato típico de la isla es el cangrejo, las ostras y el abalone, atún, erizos y trucha de mar. A 20 minutos de Launceston por la East Tamar Highway se encuentra el Hillwood Strawberry Farm and Fruit Wine Centre, donde vos mismo podés cosechar tus frutillas.

EL DEMONIO DE TASMANIA NO ES UN DIBUJITO ANIMADO
Aunque el tigre de Tasmania figure en el logo de la Secretaría de Turismo de Tasmania y en la etiqueta de la cerveza “Cascade”, que se destila en Hobart desde hace 150 años, este animalito ya está considerado extinguido: la misma suerte que corrieron los enormes y mansos emúes y el dodo.
Los demonios de Tasmania, en cambio, poderosos animales de gran fiereza, son abundantes y están protegidos. Se pueden ver en cantidades en el Bonorong Park cerca de Richmond y en el Trowunna Wildlife Park cerca de Deloraine.
En este último parque, situado a 72 km de Launceston en el Valle de Mersey, su propietario y cuidador -Mr Androo Kelly- te cuenta todo acerca de la vida de los animales más raros del mundo, como los wombats, bettongs, bushtail possums, canguros, potarus y el mismo demonio de Tasmania, que es mucho más que un dibujito animado de carácter irascible.

A 100 km al sur de Hobart vas a ver miles de estos extraños seres de pelo negro y dientes filosos en el Tasmanian Devil Park Wildlife Rescue Center, en Taranna, sobre la ruta a Port Arthur. Vos mismo podrás alimentarlos si llegás a las 10 de la mañana.
PAISAJES ALPINOS, PERO EN EL SUR
Cradle Mountain y el área de la Meseta Central te esperan con un paisaje de 3.000 lagos encadenados y la hermosa ciudad de Stanley esperándote en la punta noroeste del recorrido entre pinos y montes selváticos, cascadas y ríos repletos de salmónidos.

El Franklin Lower Gordon Wild Rivers National Park nos muestra un paisaje rugoso de bosques y ríos caudalosos. Queenstown es un pueblo minero con aires de far west pegado al pueblo pesquero de Strahan. Desde este poblado se pueden hacer cruceros o recorridos en canoa a lo largo del río Gordon, que penetran el corazón de la foresta salvaje hasta sitios que aún no han sido pisados por el hombre. No te podés perder el Parque Nacional Lago Santa Clara (Lake St. Clair National Park) que parece un pedazo de Suiza en Oceanía.

LAS DORADAS COSTAS DEL ESTE
La costa este de la isla ofrece un paisaje de colinas onduladas, granjas tranquilas, pueblos pesqueros y playas doradas que poco tiene que ver con los acantilados abruptos del oeste. Esta región tiene una sucesión de playas de arena blanca junto al mar turquesa, con poca gente y sin polución. Aunque no está permitido oficialmente, muchos viajeros cuentan que -dado que a lo largo de kilómetros de playas no vieron un alma- se pudieron bañar desnudos sin tapujos. Esta es la mejor zona para bucear: las aguas transparentes de este mar calmo te muestran una enorme variedad de vida submarina ultracolorida.

Lo mejor de esta costa es el Freycinet National Park, dominado por las cumbres de los Hazards. En el Parque Nacional Hout encontrás sorpresas como las Cuevas de Hastings (Hasting Caves), que te permiten relajarte en una piscina de aguas termales después de recorrer un fantasmal mundo subterráneo de estalactitas. Las aguas brotan a reconfortantes 30 grados de temperatura en medio de una selva de helechos gigantes, donde no es raro escuchar el chapoteo de un ornitorrinco, esa paradoja animal que da de mamar, pero pone huevos.

¿CÓMO LLEGAR?
Hay varios vuelos diarios de Sydney a Tasmania. Hay líneas aéreas más pequeñas que también llegan a los aeródromos de Quenstown, en Strahan, o de Wynward o Burnie, en la costa norte. También se puede viajar en bus o auto de Sidney o Melboune (apróx. 14 horas) y luego cruzar en el ferry “The Spirit of Tasmania”. (fax: 004-217333). La línea de micros “Tasmanian Redline Coaches” recorre la isla en tramos que van de 1 a 3 horas y media de viaje.

¿CUÁNDO IR?
Todo el año es bueno para visitar la isla. Quienes prefieran los deportes de invierno, lógicamente deberán ir en temporada. Quienes prefieran las actividades acuáticas y los paseos al aire libre, en verano obtendrán las temperaturas más agradables. El clima de Tasmania es muy inestable todo el año.

IMPERDIBLES
El Dreamworld Antarctic Adventure Centre (Centro de Aventuras Antárticas Mundo de Sueños), junto a Salamanca Place, en Hobart. Aquí se puede realizar una visita virtual a la Antártida basada en películas, relatos, proyección de fotografías y hasta visita a unas cámaras frigoríficas especiales.

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