PLAYAS DE TUMBES CAMINO A ZORRITOS
DESDE TUMBES CANOAS CANCAS PUNTA SAL HASTA LAS PLAYAS PUNTA MERO Y ZORRITOS PARTE FINAL….
Agencia de viajes online con ofertas de vuelos, ofertas de vacaciones, turismo, reservas de hoteles, alquiler de coches, tours y ademas guias turisticas
DESDE TUMBES CANOAS CANCAS PUNTA SAL HASTA LAS PLAYAS PUNTA MERO Y ZORRITOS PARTE FINAL….
El Al Andaluz Expreso es un tren de lujo que promete una experiencia única de vivir en uno de sus vagones, descubriendo lo más hermoso que España tiene para ofrecer, rodeados de un ambiente mÃtico y un poco romántico. Hoy ya no funciona regularmente, pero no deja de ser una alhaja de la historia ferroviaria de España.
n
n
Imagen Krikit ?
n
El tren Al Andaluz se compone de 14 vagones, siete de ellos habitaciones, uno restaurante, de juegos y salón, entre otros. Todo el tren está finamente decorado, manteniendo el estilo original que fue restaurado (algunos vagones datan de los años 1928 y 1930). Todos los vagones cuentan con los detalles modernos que aseguran el confort del viajero.
n
El tren fue muy popular a fines del siglo XX, pero hacia el 2005 realizó su último viaje, y la compañÃa que lo coordinaba se declaró en quiebra (coparticipada por Renfe).
n
Los coches de este lujoso tren quedaron varados en la estación de San Pablo, y si bien algunos se han utilizado para rodar documentales o pelÃculas de aire de época, otros han sucumbido a vándalos o simplemente al tiempo.
n
n
Imagen alpha du centaure
n
Si bien durante el 2007 se llevaron a cabo serias subastas por los coches, el proyecto de reflotar este tren de lujo andaluz no prosperó. De todos modos, la compañÃa que hizo la mejor oferta es la misma que gerencia el Tren TransCantábrico y podrÃa hacer uso de estos bonitos coches para este otro tren de lujo.
nn
Cuando la policÃa de Nueva York entró en la casa de los hermanos Collyer en Harlem el 21 de marzo de 1947. No podÃa dar crédito a lo que encontraron. La entrada y las habitaciones de la casa estaban llenas hasta el techo de trastos y basura. Una llamada anónima les habÃa alertado de la presencia de un cadáver, pero parecÃa que la búsqueda no iba a ser sencillo ante la imposibilidad de avanzar.
Exterior de la cada el dÃa después de la entrada de la policÃa La casa poco después de la entrada de la policÃa en 1947. Original Ascent of a Pyramid HabÃan pasado casi 40 años desde que en 1909 el Doctor Herman Collyer Collyer se mudara con su familia Harlem. HabÃan comprado una “brownstone” de cuatro plantas en los que entonces un barrio blanco en el que se estaban instalando algunas de las familias más adineradas de Nueva York. A los Collyer tampoco les iban mal las cosas, el padre de Herman habÃa sido uno de los mayores constructores de barcos del rÃo Hudson, él era un reputado ginecólogo que trabajaba en el hospital de Bellevue y su mujer, Susie Gage Frost, habÃa sido cantante de ópera.
Supuestamente, los Collyer descendÃan de la familia Livingston, una antigua y acaudalada estirpe neoyorquina de la que se tiene constancia desde el siglo XVII, y que habÃa llegado en barco a la entonces colonia holandesa desde Inglaterra justo una semana después que el Mayflower.
La pareja habÃa tenido una hija, Susan, que murió aún siendo niña en 1880. Un año después de su muerte, habÃa nacido su segundo hijo, Homer y cinco años más tarde, Langley. Los dos hermanos estudiaron en la Universidad de Columbia. Homer se licenció en Derecho MarÃtimo y Langley en ingenierÃa mecánica y quÃmica.
Los Collyer eran una familia más de Harlem, con algunas rarezas, pero que no parecÃan tener la menor importancia. En 1917 habÃan dado de baja el teléfono acusando a la compañÃa de cobrarles llamadas de larga distancia que no habÃan hecho. También era habitual que el doctor Collyer bajara remando en su propia piragua por el rÃo Este cuando le llamaban del hospital de la isla de Blackwell.
Sin embargo, serÃa en 1919 cuando la vida de la familia cambiarÃa. Según parece, el doctor decidió abandonar a la familia. Se desconocen los motivos de su marcha y algunas fuentes afirman que no fue una separación, sino que su mujer se fue con él. En cualquier caso, los hermanos, Homer y Langley, en aquel entonces de 34 y 38 años de edad, siguieron viviendo en la casa familiar de Harlem.
Asà se encontró el interior de la casa la policÃa cuando entró. Original The New York Times En 1928, esta vez por falta de pago, les cortaron el gas y la electricidad. Aunque Langley intentó generar su propia electricidad, sus intentos de generar electricidad con un Ford T no fructificaron, aunque Langley decÃa que sÃ, por lo que los hermanos a dividir de entonces vivieron sin calefacción ni agua caliente. Pasando a utilizar queroseno para cocinar, iluminarse y calentarse.
El padre murió en 1923 y la madre en 1929. En ese momento, los hermanos heredaron todas las posesiones de la familia y decidieron llevar todas esas posesiones a su casa de Harlem. Mientras Homer seguÃa ejerciendo como abogado, Langley se ganaba la vida como concertista de piano, llegando a tocar en una ocasión en el Carnegie Hall.
Para entonces, lo que cuando llegaron era un pujante vecindario blanco se habÃa ido convirtiendo en un barrio negro de clase baja. La mayorÃa de las familias blancas que habÃan llegado con los Collyer se habÃan marchado. Los hermanos, sin embargo, se quedaron, aunque a medida que la delincuencia y el vandalismo se adueñaban del barrio más se apartaban del mundo y se recluÃan en su casa.
La mayorÃa de fuentes sitúan en 1932 la última aparición pública de Homer. Justo un año después, un derrame cerebral le causó hemorragias en ambos ojos y se quedó ciego. A dividir de ese momento, Langley se dedicó a cuidarlo. Los hermanos decidieron no seguir los consejos de los médicos. “Somos hijos de médico y tenemos una biblioteca con más de 15.000 libros de medicinaâ€, al parecer explicaba Langley. Langley sometió a su hermano a una dieta especial combinada con descanso que según él le ayudarÃa a recuperar la visión. Cien naranjas a la semana, pan integral y mantequilla de cacahuete, y para ayudar a descansar a los ojos, los tendrÃa que mantener cerrados a todas horas.
Después de la pérdida de visión de Homer, Langley comenzó a guardar y a acumular los periódicos de la ciudad con la intención de que el dÃa que Homer recuperara la visión, se pudiera poner al dÃa. La salud de Homer, sin embargo, no se recuperarÃa y, más tarde, a motivo del reumatismo que sufrÃa, quedó casi paralÃtico.
Ese mismo año, poco antes de quedarse ciego, Homer habÃa comprado el edificio del otro lado de calle para construir un bloque de apartamentos. Sin embargo, después de perder la visión, los hermanos abandonaron los planes que tenÃan y, a al no pagar los impuestos, el edificio acabó pasando a la ciudad de Nueva York. Langley protestó la decisión porque no la entendÃa, si no contaban con ningún tipo de ingreso porque tenÃan que pagar impuestos.
Fue también durante estos años, que Langley comenzó deambular de noche por las calles. Primero, salÃa a buscar agua a una fuente que estaba unas manzanas más debajo de la casa y luego recorrÃa la ciudad tirando de una caja de cartón. Buscaba comida en los cubos de basura o le pedÃa a algún comerciante amable la comida que iba a tirar. Extrañamente, en ocasiones, Langley recorrÃa grandes distancias sólo para que le dieran una barra de pan duro, habÃa veces que habÃa llegado a caminar hasta Brooklyn en busca de pan. Sin embargo, eran muy pocas las ocasiones en las que se aventuraba dentro de una licorerÃa, y sólo para comprar whisky con “fines medicinalesâ€. Langley también aprovechaba sus salidas nocturnas para recoger y llevar a su “refugio†todo aquello que le parecÃa de utilidad.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar y a pesar de su enorme actividad nocturna, eran pocas las ocasiones en las que alguien veÃa a Langley. Los hermanos vivieron a su modo sin que nadie les molestara hasta 1938, cuando aparecieron en los periódicos por primera vez. Fue a raÃz de que Maurice Gruber, un agente inmobiliario interesado en comprar una de las propiedades de los hermanos en Queens, no recibiera ninguna respuesta a sus cartas y no consiguiera que le abrieran la puerta ninguna de las veces que fue a hablar con ellos en persona. Helen Worden del World Telegram se hizo eco de la historia y de los rumores de los vecinos que sostenÃan que detrás de aquella descuidada fachada se escondÃa el lujo y la riqueza.
Según Worden, la reportera del periódico, habÃa alfombras orientales, antigüedades, libros y montones de dinero que los hermanos no querÃan guardar en ningún banco. La reportera además contactó un Charles Collyer, un primo lejano, que no dudó en posar en los escalones de la entrada y expresar su temor de que su primo Homer podrÃa estar muerto.
Una noche, la reportera, que estaba haciendo guardia delante de la puerta de la casa de los Collyer, asaltó a Langley cuando este salÃa a hacer una de sus rondas nocturnas con un “Buenas noches, señor Collyer. Sus vecinos me han dicho que guarda una piragua en el desván y un Ford T en el sótanoâ€. “Sà y noâ€, respondió Langley. El mayor de los hermanos explicó que tanto el coche como el bote eran de su padre y le explicó el uso que su padre habÃa dado al bote. “No tenemos teléfono y hemos dejado de abrir el correo. No puedes imaginarte lo libre que nos sentimosâ€. Cuando la periodista le preguntó por su atuendo dijo que no podÃa ir vestido de otra manera porque le atracarÃan.
Posteriormente, otro reportero describió a Langley como un hombre con apariencia fantasmagórica. Amigo de pasear por cementerios y de no salir de casa hasta la medianoche. El periodista afirmaba que tenÃa un hermano al que nadie habÃa visto desde hacÃa siglos y que todos suponÃan muerto, aunque jamás habÃa tenido un funeral.
Pasado un tiempo, Langley culpó a la publicación de estos dos artÃculos de ser los causantes de casi todos sus males. Según él, lo único que pretendÃan, él y su hermano, era vivir sin ser molestados. ¿Por qué vivÃan como reclusos? Eso era sólo asunto suyo, de los dos hermanos, pero de nadie más. Desde luego que algo de razón tenÃa. La publicación de los artÃculos los sometió al escrutinio público y los convirtió en personajes misteriosos y populares acabando con su tan preciada tranquilidad. Se dice que a dividir de entonces no pararon de sufrir el incordio de vecinos entrometidos que picaban a la puerta o que los niños del barrio convirtieron en un hábito tirar piedras a las ventanas de la casa.
También, fueron varias las veces que los ladrones intentaron entrar en la casa atraÃdos por las supuestas riquezas que, según la prensa, los hermanos escondÃan en su interior. Mientras, reporteros sensacionalistas seguÃan entrevistando a familiares obscuros y lejanos de los dos hermanos, que en la misma puerta que Charles posó expresaban su preocupación por sus dos parientes.
A medida que el miedo de los hermanos crecÃa, también lo hacÃa su nivel de excentricidad y comenzaron a obsesionarse con la idea de que alguien entrara en la casa. En un primer momento, harto de gastar dinero en cambiar cristales, Langley tapió las ventanas con tablas. Aunque se sabe poco de la vida de los hermanos antes de 1938, algunos periódicos afirman que, si bien la casa tenÃa un aspecto tenebroso y descuidado, fue a dividir de ese año cuando Langley comenzó a construir en el interior de la casa un laberinto con cajas llenas de basura.
Langley aplicó sus conocimientos de ingeniera para colocar cajas llenas de papeles o basura de forma entrelazada y esconder entre ellas túneles que permitÃan pasar de una habitación a otra. Langley conocÃa su laberinto, pero cualquier otra persona hubiera tenido que retirar toda la “barricada†para poder pasar. Además, y por si esto fuera poco, Langley colocó varias trampas caseras en estos pasadizos, de manera que si algún intruso no deseado tropezaba con un cable se provocara un “alud†de papeles y cajas.
Los hermanos volvieron a atraer la atención de los medios en 1942, cuando dejaron de pagar la hipoteca de la casa. Al no cumplir con sus pagos, el banco comenzó el procedimiento de desahucio, enviando una cuadrilla de limpieza. Langley recibió a los limpiadores a gritos, instando a los vecinos a llamar a la policÃa. Cuando los agentes llegaron e intentaron entrar en la casa tirando la puerta abajo, vieron que un montón de basura les impedÃa adentrarse en la casa, un montón que llegaba desde el suelo hasta el techo.
En ese mismo instante, sin mediar palabra, Langley extendió un cheque de 6.700 dólares (el equivalente a unos 88.000 actuales) con el que cancelaba la hipoteca y ordenó a todos que abandonaran su casa mientras él se volvÃa a su refugio.
PasarÃan unos años hasta que el 21 de marzo de 1947 a las 8.53 de la mañana la policÃa recibió una llamada anónima informando que en la casa de los Collyer habÃa el cadáver de un hombre muerto. No tardó en acercarse una patrulla. Ante la imposibilidad de forzar la puerta de entrada, la policÃa tuvo que sacarla de sus goznes. Cuando finalmente pudieron entrar se volvieron a topar con el muro de cajas basura, periódicos, hierros y trastos diversos que les impedÃa continuar. Las escaleras del sótano estaban bloqueadas de la misma forma, asà que tuvieron que forzar la ventana de la segunda planta para entrar y descubrir habitaciones y escaleras llenas hasta el techo de cajas, papeles y trastos.
Fue en torno al mediodÃa cuando dieron con el cadáver de uno de los hermanos, era el de Homer. La noticia de la muerte causó sensación y apareció en la portada de los principales periódicos de la ciudad. En sus páginas interiores, unos periódicos describÃan a Homer con barba, otros con bigote y otros sólo destacaban que vestÃa andrajos. Pero quedaba claro que hacÃa como mÃnimo tres dÃas que no comÃa, antes de morir por una combinación de inanición, deshidratación y un ataque al corazón. La noticia atrajo a la puerta de la casa cientos de curiosos, que miraban asombrados los montones de basura que se acumulaban en la puerta.
Los limpiadores siguieron buscando al hermano. No fue una tarea sencillo ya que el edificio parecÃa macizo, relleno de multitud de trastos y basura. Según el Times, sólo del vestÃbulo de la primera planta se retiraron 19 toneladas de ruinas. Se sacaron unos 2.500 libros de la biblioteca legal de Homer. En medio de cientos de toneladas de basura, encontraron algunos retratos familiares al oleo, catorce pianos (uno de ellos, supuestamente, obsequio de la reina de Inglaterra), candelabros, tapices, bicicletas oxidadas, alfombras orientales, maniquÃs, cinco violines, dos órganos, media docena de trenes de juguete, una antigua máquina de rayos X, dos rifles, tres revólveres, munición y un diploma escolar de Langley por buena conducta y puntualidad de abril de 1895.
Si bien una buena parte de los trastos eran objetos relacionados con la práctica médica de su padre, una parte importante estaba formada por los objetos que durante años Langley habÃa ido recogiendo de la basura.
La propia casa se encontraba en un estado de conservación lamentable al no haberse llevado a cabo ningún tipo de mantenimiento durante años. El tejado tenÃa goteras, muchos muros estaban desconchados y otros se habÃan derrumbado.
En total, hasta el 3 de abril se habÃan retirado ya 51 toneladas de basura y objetos. Pero seguÃa sin haber rastro del hermano que faltaba, al que, por cierto, habÃa numerosas personas que afirmaban haberlo visto no sólo en alguna parte de la ciudad, sino hasta en nueve estados distintos. La policÃa especuló con la posibilidad de que Langley se hubiera marchado antes de la misteriosa llamada y que, por tanto, la muerte de Homer hubiera sido debida a la desatención.
Finalmente, el 8 de abril los limpiadores dieron con el cuerpo de Langley. Estaba a no más de 3 metros de donde habÃan encontrado el de Homer. HabÃa quedado sepultado bajo una maleta y tres enormes fajos de periódicos. Langley habÃa quedado atrapado en uno de sus túneles al activar accidentalmente una de las trampas que el mismo habÃa colocado. Según parece, llevaba la cena a su hermano. Era de su cadáver de donde emanaba el hedor que llegaba hasta la calle.
El 9 de mayo, el ayuntamiento después de haber retirado unas 130 toneladas de material diverso de la mansión, entre los que se incluÃan 25.000 libros, ordenó su demolición por haberse convertido en un peligro público. La fortuna de los dos hermanos que incluÃa propiedades inmobiliarias por valor de unos, unos 2.000 en ahorros y unos 4.000 en artÃculos personales como joyas y efectivo ascendÃa unos 90.000 dólares de la época, el equivalente a 1.200.000 actuales, antes de descontar los impuestos pendientes. Fueron cuarenta los familiares que reclamaron una parte de este dinero, aunque no queda claro si la recibieron.
Algunos de los objetos más extraños que se encontraron en la casa fueron exhibidos en el Hubert’s Dime Museum, junto a las otras “maravillas humanas†del museo. El objeto central de la exposición dedicada a los hermanos era la silla sobre la que Homer habÃa sido encontrado muerto. Años más tarde, la silla cambió de manos y fue adquiriendo una fama de ser un objeto maldito a motivo de las desgracias que habÃa traÃdo a los hermanos. Aunque dicha maldición pareció no importar al coleccionista de curiosidades de Orlando que la y hoy segue siendo su propietario.
Enlace permanente a Los hermanos Collyer, los ermitaños de Harlem
+posts:
- La casa encantada de los Winchester
- La matanza de la escuela de Bath
- Florence Foster Jenkins, una diva a lo “Ed Woodâ€
- El hombre que dejó de ser Phineas Gage
- El inventor del rayo de la muerte
- Folie à deux, cuando la locura es cosa de dos
+info:
- Hermanos Collyer en es.wikipedia.org en.wikipedia.org
- The Shy Men in Time Magazine
- The Collyer Brothers in New York The Sun
- The Collyer Brothers of Harlem in New York Press
- Former site of the Harlem House Where the Collyer Brothers Kept all That Stuff in The New York Times
- Ghost Story, The Collyer Brothers in Daily News
Learn the most commonly used slang in Argentina in less than a minute in these easy videos. For more information, go to
¡¡Aprobada!!
n
Luego de más de quince horas de debate en el Congreso de Argentina, los Senadores nacionales aprobaron la Ley de Matrimonio Gay. El proyecto habÃa llegado a manos de los senadores con media sanción de la Cámara de Diputados.
nCon 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones, se convirtió en ley un proyecto que muchos esperaban con gran ansiedad. A dividir de hoy las parejas homosexuales pueden casarse ante las leyes argentinas.
n
La nueva ley de Matrimonio Gay sancionada en la República Argentina brinda igualdad de derechos y obligaciones a las personas homosexuales y heterosexuales en ese paÃs.
nEl cambio en el Código Civil argentino permitirá que personas del mismo sexo contraigan matrimonio en todo el paÃs, del mismo modo, se le dé el mismo nombre y tengan los mismmos derechos que las parejas heterosexuales.
n
Digo en todo el paÃs porque hasta ahora los matrimonios entre parejas homosexuales sólo se reconocÃan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en algunas ciudades de la provincia de Córdoba y en la Provincia de RÃo Negro. Pero, no se los llamaba “matrimonios†sino “uniones civiles”.
n
El próximo objetivo de las parejas gay de Argentina será lograr una reforma a la Ley de Adopción.
Viaje a estambul del 22/10/07 al 29/10/07…
Cada primavera y otoño se puede llegar a Sigüenza desde Madrid en un pintoresco tren medieval que propone una experiencia única mezclando teatro con un viaje muy especial. Una atracción para el disfrute de toda la familia. El Tren Medieval a Sigüenza es un imperdible si quieres descubrir la historia de España.
n
n
Imagen Manuel Delgado Tenorio
n
Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, es una pintoresca y pequeña ciudad medieval que conserva intacto muchos de sus edificios y donde se puede sentir el aire cargado de historia.
n
El tren parte de la estación madrileña de ChamartÃn por la mañana, para retornar a la ciudad por la tarde (dependiendo de la temporada). Ya en la estación seremos recibidos de una forma muy poco convencional: los conductores del tren y las azafatas van vestidos con trajes de la época medieval para completar el aire mÃstico de un tren que ofrece un viaje al pasado. En el tren también se nos contarán historias, leyendas y mitos sobre la pintoresca Sigüenza.
n
n
Imagen Manuel Delgado Tenorio
n
Este tren turÃstico operado por Renfe es una opción para un dÃa diferente fuera de Madrid, ideal para compartir en familia.
n
Una vez en Sigüenza los guÃas y los actores nos guiarán a los monumentos más representativos de la ciudad. Primero visitaremos la Ermita del Humilladero, para luego continuar por las estrechas callejuelas y terminar en el Castillo de Sigüenza.
n
El viaje también incluye una interesante oferta gastronómica diferente.
n
El precio del viaje es de 23 euros para los adultos y 15 euros para los menores de 12 años. El precio incluye el viaje en tren, las visitas, degustación, etc.
nn