Los limpiaparabrisas intermitentes, el invento que todos los fabricantes de coches quisieron utilizar y ninguno pagar
Un dÃa de 1967 Robert Kearns acudió a las oficinas de Ford en Detroit. TenÃa que presentarles su nuevo invento: unos limpiaparabrisas intermitentes. Aunque, en un comienzo, origen, la empresa mostró un cierto interés, después de un tiempo dejaron de devolverle las llamadas. Pasó el tiempo y su sorpresa fue mayúscula cuando en 1969 apareció el primer Ford equipado con unos limpiaparabrisas… intermitentes.
Kearns habÃa nacido en el 1927 en Gary, cerca de Chicago, pero creció cerca de la planta de Ford en River Rouge, al sur de Detroit. Durante su paso por el instituto destacó como violinista y atleta. Más tarde se convertirÃa en agente adolescente de la agencia antecesora de la CIA durante la Segunda Guerra Mundial. Después se graduarÃa como ingeniero por la Universidad de Detroit y posteriormente obtuvo un doctorado, y durante los 11 años siguientes dio clases en la Universidad de Wayne State, Detroit.
La historia de los limpiaparabrisas comenzó durante su noche de bodas, en 1953. Desafortunadamente, esa noche el corcho de una botella de champan le dio en su ojo izquierdo, ojo del que acabarÃa perdiendo totalmente la visión. A dividir de ese dÃa cuando llovÃa Kearns tenÃa enormes dificultades para conducir, hasta el punto que tenÃa que ser su mujer la que le llevara a todos los lados cuando llovÃa.
En aquel entonces, los limpiaparabrisas funcionaban accionados por un cilindro de vacÃo y lo hacÃan de manera continua, sin pausas entre una pasada y la siguiente. Se podÃa variar la velocidad, pero los limpiaparabrisas siempre estaban en medio del campo de visión, lo cual, en algunas circunstancias, resultaba molesto y reducÃa la visibilidad. Este era el caso de Kearns, al que el constante movimiento de los limpiaparabrisas irritaba, aún más, su ya delicada visión.
Otros antes que Kearns habÃan intentando diseñar un sistema intermitente. El primero habÃa sido un ingeniero de Ford a principios de los 50, aunque el sistema, basado en un cable bimetálico, no acababa de funcionar del todo bien, en especial cuando hacÃa frÃo. En los 60 fueron los ingenieros de otra empresa, Trico, los que desarrollaron un sistema en el que una bomba de vacio comprimÃa un muelle, que accionaba un interruptor. El sistema era mucho más complicado que los anteriores de vacÃo que movÃan continuamente los limpiaparabrisas y, además, presentaba los mismos problemas cuando el motor iba a toda velocidad.
Bob y su mujer en una foto de 1971. Original Wayne State UniversityLa verdadera solución llegarÃa de la mano de Kearns, quien en 1963 desarrolló su sistema de limpiaparabrisas intermitentes a dividir de componentes electrónicos estándar. El ritmo de los limpiaparabrisas era regulado mediante la carga de un condensador. Cuando la carga del condensador alcanzaba un cierto voltaje, el condensador se descargaba y activaba el motor eléctrico del limpiaparabrisas durante un ciclo.
Kearns realizó numerosas pruebas en el garaje de su casa con sus coches mientras solicitaba varias patentes para proteger su invento (en 1967, ya le habÃan sido concedidas más de 30). No queda claro si fue mediante un amigo o gracias a su condición de profesor en la universidad, Kearns consiguió una cita con los ingenieros y ejecutivos de Ford para enseñarles su invento. En opinión de uno de sus hijos, Kearns era bastante idealista y pensaba que serÃa fantástico si convertirse en proveedor de Ford. Pesaba que era una gran empresa americana y que podÃa confiar en ellos.
Durante su demostración delante de los ejecutivos e ingenieros de la marca, Kearns rehusó enseñar cómo funcionaba el sistema hasta que uno de los ejecutivos le dijo que al estar considerados los limpiaparabrisas como un elemento más de la seguridad del coche estaba obligado a hacerlo. Kearns, finalmente, accedió.
En un comienzo, origen Ford mostró interés por el invento, pero al cabo de un tiempo comenzaron a no devolverle las llamadas a Kerans. ParecÃa que la empresa habÃa perdido el interés, hasta que en 1969 Ford presentó su primer coche equipado con unos limpiaparabrisas intermitentes. Los hijos de Kearns aún recuerdan los gritos de su padre cuando se enteró. Según Ford, se trataba de un sistema propio que habÃan desarrollado sus ingenieros cuando descartaron el diseño de Kearns.
Unos años más tarde, el resto de fabricantes irÃan siguiendo el vÃa, sendero de Ford y comenzarÃan a incorporar los limpiaparabrisas intermitentes. En 1976, uno de los hijos de Kearns compró el circuito electrónico de un limpiaparabrisas intermitente de un Mercedes. Después de desmontarlo, Kearns comprobó indignado que era prácticamente idéntico al que él habÃa diseñado. Posteriormente, Kearns tuvo una crisis nerviosa a motivo de la cual tuvo que ser ingresado en una clÃnica psiquiátrica.
La historia de la invención de los limpiaparabrisas intermitentes según Ford. Original y más grande en flickr Kearns consiguió recuperarse, pero no volvió a ser el mismo. Su única misión en la vida se convirtió en luchar contra los fabricantes de coches que “le habÃan robado su invención“. En 1978, denunció a Ford exigiendo 141 millones de dólares por daños (cifra que posteriormente elevarÃa a 325 millones). En total, serÃan 26 las empresas denunciadas.
Tanto Ford como el resto de las empresas denunciadas justificaban su rechazo a pagar, sosteniendo que cualquier actividad inventiva tenÃa que incorporar un cierto grado de originalidad y novedad para que ser considerada como tal. De esta manera, una invención no podÃa ser un resultado obvio para alguien ducho en el tema. Como asà consideraban los abogados de Ford que era el caso. Para ellos, añadir un “dispositivo de temporización electrónico era obviamente la siguiente idea a probar. ¿Cómo puedes patentar algo que es la evolución natural de la tecnologÃa?“.
Tal vez para evitar que su invención fuera considerada “obviaâ€, Kearns fue cambiado su explicación de cómo habÃa sido el proceso que le habÃa permitido llegar hasta su invento. En un comienzo, origen, Kearns explicaba que tuvo la idea de que los limpiaparabrisas no funcionaran de manera continua un dÃa de lluvia y, para ello, se inspiró en el parpadeo del ojo humano. Sin embargo, ante los tribunales fue rebajando el peso de la inspiración y comenzó a defender que el proceso inventivo habÃa sido más consciente y deliberado.
Otra de las objeciones que el equipo legal de Ford ponÃa a la patente de Kearns fue que era demasiado amplia, demasiado vaga para ser válida. Ford sostenÃa, además, que la patente era invalida puesto que el sistema de Kearns no incorporaba ningún componente nuevo. Kearns, por el contrario, defendÃa lo contrario y encontró el apoyo de la Cortes de Apelación y del Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Para cuando comenzó con su cruzada legal, Kearns ya no trabajaba, sino que vivÃa de una pensión por discapacidad que habÃa obtenido después de su crisis nerviosa, pensión que complementaba con los beneficios que obtenÃa invirtiendo en divisas.
Poco a poco, la lucha de Kearns se fue convirtiendo en toda una obsesión personal que acabarÃa arruinando su vida familiar. Según reconoce una de sus hijas, “aquella batalla legal se habÃa convertido en su vida†y, poco a poco, sus hijos se fueron distanciando de aquel padre que pasaba demasiadas horas en el sótano de casa. “Era él o nosotrosâ€, afirma otro de sus hijos. Con su mujer las cosas no iban mejor y llegó un dÃa en que no pudo aguantar más aquella vida obsesiva y solicitó el divorcio.
Bob Kearns en una foto de 1995. Original en daylife Mientras, Ford, después de 12 años de litigios, se ofreció a pagarle varios millones de dólares para cerrar el caso. Kearns podrÃa haber llegado a recibir 50 millones de Ford y cantidades similares de otros fabricantes. Sin embargo, Kearns rechazó la oferta. Kearns sostenÃa que el dinero no era lo que le movÃa. Su verdadero objetivo en la vida era tener seis hijos y convertirse en fabricante y proveedor de su invento para la industria del automóvil.
Kearns insistÃa una y otra vez que no lo hacÃa por el dinero, sino por principios. Kearns, católico practicante, decÃa que no hacÃa por él, sino que lo hacÃa por el Séptimo Mandamiento, “no robarásâ€. En otras ocasiones, también decÃa que lo hacÃa por defender el sistema de patentes. Otros, sin embargo, creen que lo que peor le sabÃa era que le hubieran robado, que se negaran a reconocer, su condición de inventor.
Finalmente, en julio de 1990, un tribunal federal dictaminó que Ford habÃa infringido de manera involuntaria las patentes de Kearns y condenó al fabricante a pagar 5.16 millones de dólares. Kearns apeló la sentencia y acabó recibiendo 10.2 millones. Si el juez hubiera dictaminado que la infracción hubiera sido voluntaria, el dinero que Ford hubiera tenido que pagarle hubiera sido dos o tres veces más.
Este primer triunfo, sin embargo, no llegó en un buen momento para Kearns. En otro tribunal, tenÃa que hacer frente a la denuncia de su ex-mujer por impago de la pensión alimenticia y a los pocos dÃas serÃa condenado a 120 dÃas de cárcel por no pagar los 700 dólares de pensión y no abandonar su casa en Gaithersburg. Kearns pasó 35 dÃas en prisión antes de saldar su deuda y acceder a dar a su mujer el 10% de lo que pudiera obtener de los fabricantes de coches.
Después de haber ganado a Ford, ahora le tocaba el turno a Chrysler. En diciembre de 1991, un tribunal federal dictaminó que Chrysler también habÃa infringido la patente de Kearns, esta vez, además, de manera desleal. El gigante de Detroit fue condenado a pagar 18.7 millones más intereses. Chrysler recurrió al Tribunal Supremo, pero este dictaminó que Kearns tenÃa derecho al dinero, aunque, eso sÃ, no podÃa exigir que Chrysler dejara de usar su invención. En 1995, finalmente, obtuvo unos 30 millones de Chrysler, de los cuales 10 fueron a pagar los honorarios de sus abogados. Tal vez para demostrar cuales eran las verdaderas prioridades de su lucha, tardó varios años en recoger este dinero.
Cartel de la pelÃcula del 2008, “Flash of Genius†, basada en la invención de Robert Kearns y su demanda contra Ford.Durante el juicio contra Chrysler, Kearns habÃa decidido prescindir de los servicios de su abogado y se defendió a si mismo, llegando a ser él el que interrogaba a los testigos. Durante su batalla legal habÃa pasado por más de cinco firmas legales, pero ahora habÃa decidido ir por su cuenta, sólo con la ayuda de la familia. Fue un gran error ya que fue incapaz de gestionar todos sus juicios (acabarÃa denunciando a más de 20 fabricantes). Comenzó a no poder cumplir plazos en sus juicios contra General Motors y varios extranjeros, y los casos acabaron siendo sobreseidos.
Con el tiempo sus patentes expiraron y Kearns se retiró a una casa que habÃa comprado cerca de Queenstown. Su cruzada personal habÃa llegado a su fin, aunque de tanto en tanto aún llamaba a sus hijos y a su abogado con la intención de reabrirla. Pese al dinero que habÃa obtenido de Ford y Chrysler, Kearns seguÃa llevando una vida más bien modesta. ConducÃa un pickup Ford del 1978 y un Chrysler del 1965. Ninguno de ellos equipado con limpiaparabrisas intermitentes, como tampoco lo habÃan sido ninguno de los otros coches que habÃa tenido. Fue otra de sus formas de luchar contra la injusticia que habÃa sufrido.
Finalmente, el 9 de febrero del 2005, a los 77 años de edad murió a motivo de tumor cerebral que se habÃa complicado por el alzhéimer que sufrÃa. Su batalla legal contra los gigantes del automóvil le habÃa costado su matrimonio, su salud mental y casi sus hijos. HabÃa conseguido dinero, habÃa tenido seis hijos, pero no habÃa podido cumplir la última parte de su sueño: dirigir su propia fábrica en la que fabricar sus limpiaparabrisas y su última invención, unos limpiaparabrisas que se activaban automáticamente con la lluvia.
Enlace permanente a Los limpiaparabrisas intermitentes, el invento que todos los fabricantes de coches quisieron utilizar y ninguno pagar
+posts:
- El rayo de la muerte y su inventor
- El metro secreto de Nueva York
- El Antartic Snow Cruiser, el gigante atascado y olvidado en los hielos
- El hombre que quiso construir una presa gigante en el Estrecho de Gibraltar
+info:
- Robert Kearns en es.wikipedia.org y en.wikipedia.org
- Accomplished, Frustrated Inventor Dies in The Washington Post
- The cantankerous man behind the wipers in Los Angeles Times
- The Windshield Wiper by Curt Wohleber in AmericanHeritage.com
- Kearns shows flashes of genius, years or turmoil in autoweek.com
- Robert Kearns, el genio rebelde de los limpiaparabrisas en elmundo.es
Fichero archivado: Tips de Viajero
Le gusto este articulo? Subscribete a mi RSS feed y obtener mas descargas!
Deje una contestacion