VIAJE – LAS PLAYAS DE CÓRCEGA – FRANCIA – MUCHOVIAJE.COM
corcega.muchoviaje.com – La isla francesa puede presumir de tener maravillosas playas en su costa. Muchoviaje las descubre para ti….
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La ya consolidada área de Pudong, en Shangai, es un sÃmbolo del poderÃo económico de China. El área, es una zona de desarrollo iniciada en el año 1990 que centraliza gran parte de la actividad financiera de la ciudad, y sobre todo, se erige como uno de los perfiles urbanos más imponentes del planeta.
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El rÃo Huangpu, que limitaba la ciudad vieja de Shangai, conservaba en su ribera este un área sin urbanizar, que rápidamente se transformó en un paisaje de rascacielos y mucha actividad: la zona de Pudong. El área, intenta replicar zonas financieras del mundo tan reconocidas como la propia Manhattan, o La Défense en ParÃs, con el impulso de una economÃa emergente con aires de potencia. El resultado es un vistoso centro financiero que cambia año a año a pasos agigantados, atrayendo a importantes empresas que proyectan sus sedes en un área poblada de rascacielos.
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Entre los más destacados, la Torre Jin Mao se asoma como el sexto rascacielos más alto del mundo. Pero hay muchos más, y todos intentan llamar la atención. Otra maravilla es el Shanghai World Financial Center, con sus 492 metros de altura y un mirador en el piso 97 que ofrece una de las mejores vistas del área. Es además uno de los más altos del mundo y célebre por su forma similar a un destapador. Las vistas por las noches son encantadoras, sobre todo desde el Riverside Boulevard.
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Para arribar al área, se multiplican los servicios de transporte con la última tecnologÃa, incluyendo un tren de levitación magnética que conecta con el aeropuerto Internacional de Pudong. Es sin dudas el área más moderna y pujante de Shangai, China, y hasta una de las más vigorosas de todo Asia. Una nueva cara para un paÃs de cultura y raÃces milenarias.
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El cañón del Chicamocha es uno de los 261 nominados para formar parte de las Siete maravillas del Mundo. Ubicado en Colombia, a 1.450 metros sobre el nivel del mar, es un espectáculo visual de imponente belleza.
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En el concurso para formar parte de las Maravillas del Mundo, este cañón se encuentra en la categorÃa de cuevas, formaciones rocosas y valles.
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tanto durante el dÃa como la noche, el clima en este paraje es caliente, caluroso y seco en extremo. Las condiciones climáticas y ambientales hacen que la vegetación sea casi nula. Un rÃo que lleva el mismo nombre pasa por el valle formado por el cañón.
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El cañón del Chicamocha es más profundo que el cañón del Colorado, cuenta con una profundidad promedio de 2 kilómetros y 227 kilómetros de largo. Hoy el cañón está en una zona que se ha definido como parque nacional (el parque abrió en diciembre del 2007).
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¿Qué se puede hacer en el cañón de Chicamocha?
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Cablevuelo: es una de las atracciones más populares del parque. Permite admirar todo el parque y la magnificencia del cañón.
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Parapente: quienes amen los deportes extremos podrán disfrutar de maravillosas vistas del cañón literalmente volando.
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Canotaje: se puede recorrer el trayecto del rÃo Chicamocha en bote.
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Sobrevuelo en helicóptero: una forma increÃble de descubrir este cañón y comprender por qué es uno de los nominados para ser de las Siete Maravillas de Mundo.
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En el 2009 se inauguró el teleférico que cruza el cañón (una distancia de 6,3 kilómetros).
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Si quieres votar para que el Cañón de Chicamocha sea parte de las próximas Siete Maravillas del Mundo entra aquà y vota.
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A finales del 1944 comenzaron a registrarse una serie de incendios y extrañas explosiones a lo largo de la costa oeste norteamericana. Los avistamientos de unos extraños globos habÃan despertado las alarmas del ejército americano. Supuestamente, eran japoneses, pero nadie sabÃa desde donde eran lanzados. Unos creÃan que los soltaban desde submarinos y otros que eran la obra de algún norteamericano de origen japonés renegado.
Los americanos encontraron el primer globo el 4 de noviembre de 1944, en el mar, cerca de San Pedro, California. Al dÃa siguiente algo parecido a un paracaÃdas fue visto descender en Themopolis, Wyoming, más de 1.000km tierra adentro. DÃas después, otro globo fue derribado por un caza en Santa Rosa, California, y otro más, visto en Santa Mónica.
Para comienzos de 1945 no habÃa duda, algo extraño estaba sucediendo. Los avistamientos de globos se extendÃan ya por toda la costa oeste norteamericana, desde la frontera mejicana hasta Alaska, y lo peor es que su amenaza no sólo se limitaba a la costa, sino que algunos de ellos se habÃan adentrado tierra adentro. Uno de ellos se quedó a tan sólo 15km de Detroit.
La primera reacción de las autoridades fue silenciar los ataques. Primero, para no extender el pánico entre la población y, segundo, para no dar ningún tipo de pista al enemigo sobre la efectividad de los globos y animarlo a enviar más. En un comienzo, origen, nadie creÃa que los globos pudieran venir directamente desde el Japón. Se creÃa que lo más probable era que los globos fueran lanzados desde playas americanas, por agentes transportados en submarinos. Algunos incluso especulaban sobre la posibilidad de que hubiera podido ser algún alemán prisionero en Estados Unidos, o que se hubieran lanzado desde algún centro de internamiento para los americanos de origen japonés.
Fue después de analizar la arena que habÃa dentro de los sacos de lastre de los globos que los militares norteamericanos empezaron a tener las cosas claras. La mayorÃa de los sacos se perdÃan durante el trayecto por el PacÃfico, pero varios globos se estrellaron sin explotar y se pudieron recuperar algunos de sus sacos. En todos los sacos recuperados se encontró la misma arena obscura. La Unidad de GeologÃa del ejército la analizó y descubrió que contenÃa un centenar de especies diferentes, entre fósiles y vivientes, de diatomeas, un tipo de alga unicelular . Inmediatamente, quedó claro que la arena de los sacos procedÃa de alguna playa, pero ¿de cuál?
En la década de 1920, los japoneses habÃan descubierto la existencia de una fuerte corriente de aire que circulaba a gran velocidad y altitud sobre su paÃs. La corriente soplaba a 9.150m de altura y era capaz de transportar grandes globos a través del PacÃfico, unos 8.000km en tan sólo 3 dÃas. Posteriormente, se descubrió que existÃan otras corrientes de este tipo y se usarÃa el término corriente en chorro para referirse a ellas. Sin embargo, en un primer momento, el descubrimiento japonés pasó inadvertido en el extranjero.
Varias décadas después, el general Sueyoshi Kusaba llevaba tiempo trabajando con sus colegas del Laboratorio Técnico del Noveno Ejército Japonés en unas bombas globo (fusen bakudan, en japonés). Su idea era construir unos globos capaces de aprovechar esa corriente en chorro para llevar bombas incendiarias y explosivas hasta los Estados Unidos. Una vez en territorio norteamericano, las bombas podrÃan destruir edificios, causar muertes y provocar incendios. Por un lado, se pretendÃa crear un clima de psicosis y pánico entre la población civil y, por otro, obligar a los americanos a traer tropas y recursos desde el frente para luchar contra los grandes incendios forestales que los globos pudieran provocar.
El plan era, en cierta manera, la respuesta japonesa a los bombardeos americanos sobre Japón de la Operación Doolittle. Los ataques no causaron daños graves, pero encendieron los ánimos de venganza entre los nipones.
Antes de poner en marcha el plan, sin embargo, quedaban muchos problemas técnicos por resolver. Un globo de hidrógeno se expande a motivo de la luz y calor solar, y se contrae cuando se enfrÃa durante la noche. Los ingenieros idearon un sistema de control que en función de un altÃmetro dejaba ir lastre. Cuando el globo descendÃa por debajo de los 9km, el sistema dejaba caer mediante una señal eléctrica un par de sacos de las tres docenas que llevaba. De manera similar, cuando el globo se elevaba por encima de los 11.6km, el altÃmetro accionaba una válvula que dejaba escapar hidrógeno.
El sistema de control dirigÃa el globo durante los tres dÃas de vuelo. Para entonces, era muy probable que ya hubiera llegado a Estados Unidos. Una pequeña explosión soltaba las bombas y, al mismo tiempo, encendÃa una mecha de 19.5 metros. Pasados 84 minutos, la mecha encendÃa un pequeño explosivo que destruÃa el globo.
Los globos eran de 10 metros de diámetro y tenÃan capacidad para unos 540 metros cúbicos de hidrógeno. Aunque podÃan alzar, elevar hasta 450kg de peso, llevaban una carga destructiva no demasiado grande. Unas veces, eran 12kg de material incendiario y otras, una bomba antipersonal de 15kg con cuatro bombas incendiarias de cinco.
Al comienzo, origen, los globos se fabricaban usando seda engomada, pero con el tiempo los ingenieros se dieron cuenta que habÃa un material mejor y que perdÃa menos hidrógeno: el washi, un papel hecho a dividir de pasta de arbustos de una especie de moras que era impermeable y muy resistente. Se hizo un pedido de 10.000 globos de washi. Como este material sólo estaba disponible en trozos rectangulares no muy grandes, se tenÃan que enganchar unas cuantas piezas de él usando una pasta comestible llamada konnyaku. Algunos trabajadores hambrientos robaban esta pasta para comérsela. En cualquier caso, los trabajadores no tenÃan ni idea de para que servÃa su trabajo.
Las primeras pruebas se llevaron a cabo en septiembre de 1944 y fueron todo un éxito. El primer globo fue soltado a comienzos de noviembre, en sólo unos minutos el globo se convirtió en un pequeño punto en el horizonte. Los japoneses escogieron el comienzo del otoño porque es la época del año en que la corriente en chorro es mayor. Sin embargo, esta decisión limitaba mucho la posibilidad de que las bombas incendiarias causaran incendios forestales, ya que en otoño los bosques están demasiado húmedos para prender.
Después del primer lanzamiento, los globos continuaron llegando a Oregón, Kansas, Iowa, British Columbia, Alberta… La aviación norteamericana intentaba interceptarlos, pero con poco éxito. Los globos volaban a gran altitud y, sorprendentemente, muy veloz. Apenas consiguieron derribar unos veinte.
Pero a pesar de que los globos eran difÃciles de abatir, causaban muy pocos daños. Sólo uno de sus ataques podrÃa haber tenido alguna consecuencia en el desenlace de la guerra. Ocurrió el 10 de marzo de 1945 y fue por casualidad. Ese dÃa uno de los globos cayó cerca de una de las instalaciones del Proyecto Manhattan. El globo provocó un cortocircuito en las lÃneas de alta tensión que proporcionaban electricidad al sistema de refrigeración del reactor. Afortunadamente, el incidente no tuvo mayores consecuencias y los sistemas de emergencia recuperaron la tensión enseguida.
Más trágico fue lo sucedido con un globo que llegó hasta los bosques de Oregón. Durante un picnic parroquial, el Reverendo Archie Mitchell contempló horrorizado como su mujer y cinco niños que los habÃan acompañado murieron cuando una de las niñas intentaba recoger de un árbol lo que pensaba que era sólo un globo. Fue el único ataque que causó vÃctimas e hizo que las autoridades levantaran el apagón mediático. Era mejor que la gente estuviera informada para que no se volviera a repetir un accidente asÃ.
A pesar de su limitada efectividad, las autoridades norteamericanas estaban preocupadas. Los americanos sabÃan que los japoneses intentaban desarrollar armas biológicas, y temÃan que pudieran usar los globos para hacerlas llegar hasta los Estados Unidos. Un globo cargado de agentes biológicos hubiera sido una amenaza seria y muy grave. Otra temor, aunque menos real, era que los japoneses decidieran usar los globos para infiltrar agentes en Norteamérica.
En total, los japoneses soltaron unos 9.000 globos esperando que al menos un 10% de ellos llegara a América. Si bien los Estados unidos registraron sólo 285, los expertos creen factible que fuera cierta esa cifra, y que unos 1.000 consiguieran atravesar el PacÃfico. En su propaganda, Japón hablaba de los grandes incendios y de las 10.000 bajas que sus globos estaban provocando. También sostenÃa que los incendios estaban arrasando los bosques y el pánico se habÃa desatado entre la población.
Sin embargo, los japoneses intuÃan que la situación real era muy distinta. La única noticia que habÃan tenido de sus globos fue la del incidente de Oregón. Tal vez por ello, el ejército japonés empezó a dudar de la efectividad del plan y el General Kusaba recibió la orden de cesar las operaciones en abril de 1945. Casi al mismo tiempo que los americanos habÃan conseguido identificar y destruir dos de los tres puntos de lanzamiento de los globos.
El mérito fue de la Unidad de GeologÃa del ejército norteamericano que llevó a cabo un trabajo detectivesco para recudir el número de puntos posibles de lanzamiento. En los primeros análisis, los investigadores de la unidad comprobaron que no habÃa ningún tipo de coral en la arena de los sacos de lastre. En Japón, el coral crece a lo largo de la costa de Honshu, la isla principal de Japón, hasta la bahÃa de Tokio, pero no más al norte.
En la arena también encontraron foraminÃferas, pequeños esqueletos de organismos microscopios provenientes del fondo del océano. Algunas de las especies de foraminÃfera identificadas sólo habÃan sido descritas en estudios cientÃficos sobre las playas al norte de Tokio, en la costa este de Honshu.
La presencia de hiperstena, de augita de origen volcánico y de varios minerales pesados permitió reducir la posible zona de origen a una banda de costa de 1.600km en la parte norte de Japón. Posteriormente, mediante el estudio de informes geológicos japoneses de antes de la guerra, se limitó a sólo dos posibles localizaciones: una gran playa cerca de Shiogama, y otra playa en Ichinomiya, ambas en el norte de Japón.
Una vez la Unidad de GeologÃa habÃa identificado la costa norte de Japón como el origen de la arena y, muy probablemente, el punto de lanzamiento, se sometió la zona a un detallado reconocimiento fotográfico. Los intérpretes fotográficos consiguieron identificar dos de las tres plantas en las que se producÃa el hidrógeno de los globos en las afueras de Ichinomiya. Y en abril de 1945 fueron destruidas por los bombarderos B-29.
Después de la guerra, se continuó encontrando restos de los “globos de fuegoâ€. Ocho durante los siguientes cinco años, tres en la década de los 50 y dos en la de los 60. El último globo operativo se encontró en 1955, su carga todavÃa estaba lista para explotar después de diez años de corrosión. En 1978, en Oregón, se encontró parte de la estructura de otro de estos globos, fusibles y barómetros. Y en 1992, se encontró en Alaska otro más, pero no letal. Hoy en dÃa, no se descarta que pueda haber más globos sin explotar ocultos en los bosques, lagos y montañas de Norteamérica.
Enlace permanente a Los globos de fuego con los que Japón golpeó el corazón de América
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+info:
- Bomba globo en es.wikipedia.org
- Fire Balloon in en.wikipedia.org
- How Geologists Unraveled the Mystery of Japanese Vengeance Balloon Bombs in WWII by J. David Rogers et al.
- The Fire Balloons by Greg Goebel