La Opinion Sobre El Ecoturismo Comunitario
Opinión de Felix Tranamil, miembro de la comunidad de Trapa Trapa sobre el trabajo en senderismo y Ecoturismo comunitario con el Sendero de Chile
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Opinión de Felix Tranamil, miembro de la comunidad de Trapa Trapa sobre el trabajo en senderismo y Ecoturismo comunitario con el Sendero de Chile
TÃpoli es la capital de uno de los paÃses más ricos de Ãfrica: Libia. Sobre la costa del Mediterráneo, la ciudad es un centro de negocios y comercio como pocas en todo el continente, con una importante infraestructura, puerto y numerosas instituciones educativas de gran calidad, un potencial basado en los recursos naturales del paÃs.
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TrÃpoli es una ciudad antigua que ha pasado por la mano de numerosos imperios e influencias. El más notorio perÃodo de dominio fue el romano, extendido por varios siglos, y capaz de dejar sus huellas en formas de ruinas arqueológicas. Sobre territorios en casi permanente conflictos, Libia estuvo hasta el año 2003 bajo sanciones de las Naciones Unidas. Desde entonces, hay un notable repunte de la actividad tanto económica como comercial, y un incipiente despegue turÃstico (Ver gastronomÃa en TrÃpoli).
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Hay que saber que el acceso al paÃs es un tanto complicado, con una gran burocracia que actúa como barrera y grandes controles bajo un sistema dictatorial. A pesar de los obstáculos, la ciudad merece atraer turistas por su diversidad cultural y las variadas influencias que dejaron su huella en cada esquina. Hay barrios antiguos y quedados en el tiempo, y zonas modernas con impresionantes avenidas. Hay numerosos edificios históricos, museos y ruinas romanas.
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Aunque la costa es bastante árida, no faltan lagunas costeras y oasis en la región, en medio de un clima mediterráneo más fresco y agradable que el resto del paÃs. Sin embargo, el principal activo de TrÃpoli es su economÃa orientada a las finanzas y el comercio. No faltan grandes oficinas y cada vez más hoteles de gran categorÃa que acompañan el empuje del turismo. El Corinthia Bab Africa, es por ejemplo, el más grande de todo Libia. A sólo 34 kilómetros, el Aeropuerto Internacional de TrÃpoli conecta con importantes ciudades del mundo.
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Los gobiernos africanos, apoyados por la Unión Africana (UA), se encuentran en proceso de elaboración de una legislación armonizada en materia de cambio climático, ya que en la actualidad este viene barriendo el continente africano, para dar una voz común en el ámbito internacional de las negociaciones y compensaciones que se esperan de la Cumbre sobre el Cambio Climático en Copenhague para diciembre.
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Las reuniones regionales están ahora en marcha para formular una posición común africana ante Copenhague y las delegaciones de Ãfrica se espera que acudan a EE.UU. con 70 millones de dólares de los paÃses desarrollados "los contaminadores", cuyas acciones anteriores están aumentando el sufrimiento de Ãfrica y que previamente causaron en el continente, por razones económicas de la explotación neo-colonial y los poderes imperiales, derivando en la trata de esclavos.
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Ãfrica Oriental, en particular, ha estado sufriendo de una sequÃa extensa en la región, que se extiende desde el Cuerno de Ãfrica en gran parte de EtiopÃa, Kenya y otros paÃses, que cada vez avanza más veloz, con ciclos de mayor intesidad y las inundaciones han llevado a sugerir que esto puede ser debido al calentamiento global y el cambio climático.
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Nairobi será la ciudad anfitriona de una conferencia de parlamentarios africanos antes de la reunión de Copenhague a mediados de octubre y con sede en Nairobi de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Mercado Común para Ãfrica Oriental y Meridional (COMESA), varias organizaciones no gubernamentales pertinentes gubernamentales (ONG), socios bilaterales y multilaterales y, en particular, también el Servicio de Vida Silvestre de Kenya están poniendo sus recursos en conjunto para organizar la reunión.
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VÃa| eturbonews
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En 1885 un tal J. B. Ward publicó un panfleto en el que hablaba de un tesoro enterrado entre 1819 y 1821 cerca del condado de Bedford, Virginia, y que nunca habÃa sido recuperado. Toda la información necesaria para encontrar un tesoro valorado en 30 millones de dólares actuales por tan sólo de 50 centavos que costaba el panfleto. Sólo habÃa una pequeña pega, antes de ir a buscarlo habÃa que descifrar el texto en el que se describÃa el lugar donde se habÃa enterrado.
Aparentemente, la historia comienza un dÃa de enero de 1820, cuando tres extraños llegaron a la ciudad de Lynchburg, Virginia, y se hospedaron en el hotel Washington regentado por Robert Morriss. A los pocos dÃas, dos de ellos continuaron su viaje hacia Richmond, de donde decÃan ser, pero el otro se quedó. El que se quedó se llamaba Thomas Jefferson Beale y, según Morriss, tenÃa apariencia de persona honesta y educada, debÃa medir un metro ochenta, tenÃa ojos y pelo negros, y era de complexión fuerte. El rasgo que más le distinguÃa era su tez morena, muy morena, como si hubiera pasado toda su vida al sol.
Beale pasó el resto de aquel invierno en Lynchburg y se convirtió en una persona bastante conocida en la ciudad, especialmente entre las damas. Entonces, un dÃa de finales de marzo, tal como vino se fue. Ni Morriss, ni nadie, sabÃan nada de su procedencia, ni de cual habÃa sido el motivo de su estancia. Beale jamás lo contó y Morriss jamás se lo preguntó.
Dos años más tarde, en 1822, Beale volvió a aparecer por Lynchburg. Igual que la primera vez, pasó el invierno en la ciudad y cuando llegó la primavera se volvió a marchar. Esta vez, sin embargo, dejó a Morriss una caja de metal cerrada que, según le dijo, contenÃa “papeles importantes de valor†y que le pidió que guardara hasta que fuera necesario.
Poco más tarde, en mayo, Morriss recibió una carta de Beale desde San Luis. En ella Beale reconocÃa que estaba en medio de una empresa peligrosa. La caja contenÃa papeles de vital importancia para su propia fortuna y la de muchos otros. En caso de muerte, la pérdida de la caja podrÃa ser irreparable, por lo que pedÃa a Beale que guardara la caja en lugar seguro. En la carta, Beale daba instrucciones a Morriss para que si en diez años ni él, ni nadie en su nombre acudÃan a buscarla, abriera la caja. En ella encontrarÃa una carta con más instrucciones para él, junto con otros papeles ininteligibles sin la ayuda de una clave. Según aseguraba Beale en la carta, la clave la habÃa dejado en manos de un amigo suyo de San Luis en un sobre sellado y dirigido a Morriss, con ordenes de que se la enviara en junio de 1832.
The Locality of the Vault. Original.Los años pasaron y Morriss no tenÃa noticias de Beale. Ni él, ni nadie en su nombre aparecieron por la caja. Aunque a dividir de 1832 debÃa abrir la caja, Morriss prefirió seguir esperando. Finalmente, en 1845 Morriss creyó que los “indios†habrÃan matado a Beale y sus compañeros, y decidió abrir la misteriosa caja, habÃa esperado 23 años. Con poca destreza, forzó el candado para descubrir cuatro hojas de papel. Una de ellas estaba escrita en inglés, las otras contenÃan una colección de números, aparentemente sin sentido.
Morriss empezó a leer la única hoja que entendÃa, en la que Beale explicaba su historia:
En abril de 1817, un grupo de 30 amigos amantes de la aventura y el peligro, entre los que estaba Beale, salió de Virginia con destino a las Grandes Llanuras del oeste. Su único objetivo era el de pasar una buena temporada cazando búfalos y osos. En diciembre, después de un largo viaje cruzando el paÃs, llegaron a la ciudad de Santa Fe. Los meses de invierno se hacÃan largos y un dÃa para matar el rato un grupo de ellos decidió salir de excursión para explorar la zona y matar el gusanillo de la caza.
La excursión que tenÃa que durar sólo unos dÃas se alargó varias semanas. Cuando los que se habÃan quedado en Santa Fe comenzaron a preocuparse, uno de los se habÃan marchado volvió con noticias de una gran hallazgo que cambiarÃa sus planes y sus vidas. Según contaba, llevaban varios dÃas detrás de una manada de búfalos, cuando una noche, uno de los hombres mientras estaban preparando la cena descubrió en una grieta entre unas rocas algo que brillaba, era oro y habÃa mucho. El grupo celebró el hallazgo y los que se habÃan quedado en Santa Fe al conocer la noticia también. En seguida partieron para reunirse con ellos cargados con suministros y provisiones para un tiempo indefinido.
Durante 18 meses, Beale y sus compañeros acumularon todo el oro y la plata que pudieron extraer. Fue entonces cuando, según la nota, todos acordaron que serÃa conveniente llevar todo ese oro y plata a un lugar más seguro. Después de barajar varias opciones decidieron llevarlo hasta Virginia y esconderlo allà en algún lugar secreto. Para reducir el peso de la carga, Beale cambió oro y plata por joyas y en 1820 emprendió su viaje a Lynchburg, la primera visita al hotel de Morriss, en búsqueda del lugar más apropiado para enterrar el tesoro, lo encontró y allà lo enterró. Al acabar el invierno Beale regresó para reunirse con sus compañeros.
Dieciocho meses después, su segunda visita, Beale regresó a Lynchburg con más oro y plata. Pero este segundo viaje tenÃa además otro objetivo. Beale y sus compañeros estaban preocupados que de pasarles algo a ellos, sus fortunas no llegaran a sus familiares. Asà que Beale esta vez tenÃa como misión encontrar a una persona de fiar a la que confiar sus deseos, Beale escogió a Morriss.
Como para que Morriss estuviera leyendo la nota deberÃan haber pasado ya los diez años de espera, Beale pedÃa Morriss que fuera al escondite donde estaba enterrado el oro y la plata y dividiera todo en 31 partes iguales. Morriss deberÃa quedarse por una como pago por los servicios prestados, las otras treinta deberÃa repartirlas entre las personas cuyo nombre y dirección figuraban en otro de los papeles. Asà acababa la nota.
Beale acertó con Morriss, honrado como él lo creyó, su primera preocupación al leer la carta fue la de encontrar el tesoro y encontrar a los herederos de aquellos hombres que debÃan para entonces estar ya muertos. Pero habÃa un problema: la localización y la descripción del tesoro estaban cifradas, en las otras tres hojas que contenÃan números y más números. La clave para descifrarlos, que Beale le habÃa dicho que alguien le enviarÃa por correo, no habÃa llegado. Asà que Morriss tuvo que intentarlo por su cuenta. Dedicó 20 años, pero no lo consiguió y en 1862 cuando llegó a los 84 años de edad temeroso de morir sin haber cumplido su misión, decidió confiar su secreto a un amigo, tal como Beale le habÃa pedido. Este amigo, del que se desconoce la identidad, consiguió parte de lo que Morriss no habÃa conseguido en 20 años: descifrar uno de los textos, el marcado como número “2â€.
El amigo de Morriss tuvo la intuición de que cada número representaba una letra, pero como habÃa más números que letras en el alfabeto, dedujo que varios números deberÃan corresponder con la misma letra. Fue entonces cuando se le ocurrió usar la Declaración de la Independencia para descifrarlo. Cada uno de los números se tenÃa que sustituir por la primera letra de la palabra que ocupaba la posición del número dentro de la declaración. Siguiendo este proceso se podÃa leer:
Todo lo antes mencionado está empaquetado de forma segura en recipientes de hierro, con tapas de hierro. La cámara está más o menos revestida de piedras, y los recipientes descansan y están cubiertos por piedras. El papel número uno describe la localización exacta de la bóveda, para que no haya dificultad alguna en encontrarla.
La Declaración de Independencia, que tan útil habÃa sido para descifrar el primer texto, no sirvió para los otros dos. Tristemente para los familiares de los treinta, o tal vez para él, el amigo de Morriss no consiguió descifrar la hoja en la que describÃa el lugar donde estaba enterrado el tesoro, ni la que supuestamente contenÃa el nombre de esos familiares y su lugar de residencia. Asà que en 1885, frustrado por haber dedicado los mejores veinte años de su vida a intentar descifrar el resto de papeles sin éxito, habiendo abandonado ya cualquier esperanza de hacerlo, decidió publicar en un panfleto todo lo que sabÃa.
Según decÃa, lo hacÃa movido por la esperanza de que otros se pudieran beneficiar de lo que él habÃa sido incapaz. Tal vez, incluso alguno de los familiares de la gente de Beale lo leyera y reparara que sin saberlo todo este tiempo habÃa tenido en su poder una valiosa clave. Aunque advertÃa que nadie cometiera el error de dedicarle tanto tiempo como hizo él, pues para él lo que al comienzo, origen parecÃa un obsequio se acabó convirtiendo en una pesada condena.
El panfleto explicaba la historia de Beale, los textos cifrados y todo lo que le habÃa contado Morriss. El misterioso amigo, pese a hacer públicos los textos, prefirió mantenerse en el anonimato por miedo a ser acosado por los buscadores de tesoros y fue su agente, un tal James B. Ward, el encargado de publicarlos.
Names and Residences. Original.Desgraciadamente, un fuego en el almacén en el que estaban guardados los panfletos destruyó la mayorÃa de ellos. Sin embargo, los que se salvaron despertaron un inmediato interés y un debate sobre si la historia era cierta o sólo una invención de Ward para ganar dinero.
Una de las primeras cuestiones a resolver era si, por lo menos, los protagonistas de la historia habÃan existido. En el censo americano de 1810 se encuentran registradas dos personas llamadas Thomas Beale, una en Connecticut y otra en New Hampshire. En el de 1820, se encuentran otras tres personas con ese nombre, esta vez en Luisiana, Tennessee y Virginia (de donde parecer ser era el Beale del tesoro). Ward es otro personaje obscuro y el único rastro que se encuentra de él es una referencia en la edición del 21 de mayo de 1865 del Lynchburg Virginian, en la que se le identifica como el propietario de la casa en la que murió Sarah Morriss, la mujer de Robert. Aunque él insiste en que no es el amigo al que Morriss confió su secreto, quizás sà que lo era. En cualquier caso, poco más se sabe de todos ellos.
Si se analiza la historia, parece tener aspectos razonables, pero otros que no lo son tanto. Parece lógico que Beale y sus compañeros decidieran llevarse su tesoro a un lugar seguro. Santa Fe en aquel tiempo era una ciudad mexicana, ellos eran norteamericanos. También parece una buena idea preparar un plan de contingencia por si les ocurrÃa algo a todos ellos. Sin embargo, parece poco lógica la idea de llevar el oro hasta Virginia. Era un largo vÃa, sendero de varios miles kilómetros, no exento de riesgos, a través de territorio casi salvaje, para, además, esconderlo de una manera que podÃa hacer imposible su recuperación. ¿No hubiera sido mejor guardar el dinero en alguno de los bancos de la ciudad San Luis? Mucho más cerca y sin riesgos de que alguien lo encontrara y lo perdieran todo.
Hay otras cuestiones que tampoco quedan claras. ¿Quién o quiénes ayudaron a Beale a llevar el oro hasta Bedford? En ambas ocasiones, se trataba de una gran cantidad de carga, por lo que habrÃa necesitado un gran número de mulas, burros o carros, y bastantes ayudantes. Tal vez, demasiada gente para guardar un secreto.
Tampoco ayuda que al parecer el texto publicado en el panfleto contiene palabras del inglés, como “stampede†y “improviseâ€, que no aparecieron escritas hasta la década de 1840. Aunque no se puede descartar que antes ya fueran palabras habituales en Virginia o el Oeste.
Por otro lado, para los que continúen decididos a buscar el tesoro, conviene tener en cuenta que aún siendo cierta la historia, no se puede descartar que el tesoro ya no esté allÃ. Aunque Beale hubiera muerto sin recuperar el tesoro, alguno de sus compañeros, que serÃa lógico que conocieran el emplazamiento del escondite, podrÃa haberlo recuperado. Y, ya fuera por desconocimiento o por precaución, no hubiera pasado a decir nada a Morriss, que se abrÃa quedado con su caja y su enigma.
Lynchburg en 1919. En algún lugar puede que esté el hotel de Morriss. Ver panorámica completa.Además son muchos los que ya lo han probado. Inmediatamente después de la publicación del panfleto, muchos intentaron descifrar los documentos y encontrar el tesoro. Entre ellos varios famosos buscadores de tesoros. A principios del siglo XX, los hermanos Hart lo intentaron durante décadas. Otros como Hiram Herbert Jr. dedicó casi 50 años para también acabar abandonando en la década de los 70.
Con la misma poca suerte, lo han intentado expertos en criptografÃa. Algunos de los cuales después de analizar los dos textos que quedan usando métodos estadÃsticos cifrados han sugerido que no puede tratarse de textos escritos en inglés. También resulta sospechosa la escasa longitud del texto en el que teóricamente aparecen los nombres de los familiares más próximos. De usar la misma técnica de codificación que el ya descifrado, serÃan 618 números/letras para 30 o 60 nombres junto con su dirección.
Pero pese a todos estos indicios que parecen indicar que todo es un fraude, durante más de cien años, multitud de gente ha sido detenida por entrar y excavar sin permiso en fincas del condado de Bedford. Se cuenta que en 1983 una mujer excavó en el cementerio de Mountain View porque estaba convencida que el tesoro de Beale se encontraba allÃ.
Por cierto, existe una leyenda Cheyenne datada en torno al 1820, sobre una gran cantidad de oro y plata llevada desde el Oeste hasta las montañas del este para enterrarlo allÃ. Otras tribus, las de los Pawnee y los Crowe, hablaron muy bien de un grupo de unos 35 hombres blancos, a Jacob Fowler, un americano que exploró el sudoeste del paÃs durante los años 1820 y 1821.
Enlace permanente a El tesoro de Beale, 30 millones por una clave
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- William H. Mumler, el fotógrafo de los espÃritus
- El mensaje de la Pioneer para los extraterrestres
- El Ajedrecista Turco, la primera máquina que derrotó al hombre
+info:
- Beale Ciphers in en.wikipedia.org
- Treasure by numbers in guardian.co.uk
- The Legendary “Beale Treasure†by Richard E. Joltes
- The Beale Papers by J. B. Ward otra reimpresión de The Beale Papers
- A Basic Probe of the Beale Cipher (PDF), by Louis Kruh in Cryptologia
un recorrido por algunas maravillas del mundo…
Mira el ranking de famosos gay más populares de España. Este año se han publicado en Internet rankings muy interesantes acerca de la comunidad gay. Fue el caso del ranking de música gay que publicamos la semana pasada y este que te presentamos hoy (y que te prometimos en la entrada anterior).
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El DÃa Internacional del Orgullo LGBT (lesbiana, gay, bisexual, transexuales) se celebra el 28 de Junio. Una de las ciudades principales del orgullo gay internacional es ParÃs, pero Barcelona es la ciudad de España que más se hace oir, atender para esta celebración.
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Y como España es una de las ciudades más importantes en las celebraciones de la comunidad gay, apareció un detallado ranking de personalidades gay públicas consideradas las más influyentes o destacadas de España.
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Historiadores, poetas, filósofos y músicos gay
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50. Luis Antonio de Villena. Poeta y ensayista.
n49. Liliane Dahlmann. Historiadora.
n48. Inma Serrano. Cantante.
n47. Beatriz Preciado. Filósofa.
n46. Eusebio Poncela. Actor.
n45. Ventura Pons. Director de cine.
n44. Nacho Canut. Músico.
n43. LucÃa EtxebarrÃa. Escritora.
n42. Javier Ãlvarez. Cantante.
n41. Jordi González. Presentador.
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Empresarios, diseñadores y cantantes gay
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40. Carlos Marrero. Empresario.
n39. Buika. Cantante.
n38. Carla Antonelli. Actriz y activista.
n37. Diego M. Béjar. Empresario
n36. Pedro Serrano. Empresario.
n35. Guillermo Pérez Villalta. Premio Nacional de las Artes plásticas.
n34. Ãñigo Lamarca. Ex defensor del Pueblo Vasco.
n33. Jordi Petit. Presidente honorÃfico de CGL.
n32. David DelfÃn. Diseñador.
n31. Josep MarÃa Flotat. Actor.
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Cantaores, polÃticos, humoristas y alcaldes gay
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30. Mayte MartÃn. Cantaora de flamenco.
n29. Juan P. Juliá. Empresario.
n28. Rubén Hernández. PolÃtico.
n27. Mili Hernández. Editora.
n26. Boti GarcÃa Rodrigo. PolÃtica y activista.
n25. Luchino. Diseñador.
n24. Vittorio. Diseñador.
n23. Eduardo Casanova. Actor.
n22. Jorge Cadaval. Humorista.
n21. Jerónimo Saavedra. Alcalde de Las Palmas.
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Más empresarios y escritores gay
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20. Miguel Ãngel López. Director de Zero.
n19. Aladino Nespral. Empresario.
n18. Eduardo Mendicutti. Escritor.
n17. Ãlvaro Pombo. Escritor.
n16. Alfonso Llopart. Director de Shangay Express.
n15. Juan Goytisolo. Escritor.
n14. Boris Izaguirre. Presentador y novelista.
n13. Francisco Nieva. Dramaturgo y académico de la RAE.
n12. Kike Sarasola. Empresario.
n11. Nacho Duato. Director de la CompañÃa Nacional de Danza.
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Presentadores, directores de cine y jueces gay
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10. Miquel Iceta. Viceprimer secretario y portavoz del PSC.
n9. Lluis Pascual. Director del Teatro Arriaga.
n8. José Carlos Plaza. Ex director del Centro Dramático Nacional.
n7. Jesús Encinar. Empresario.
n6. Alejandro Amenábar. Director de cine.
n5. Jorge Javier Vázquez. Presentador de Telecinco.
n4. Jesús Vázquez. Presentador de Telecinco.
n3. Pedro Almodóvar. Director de cine.
n2. Pedro Zerolo. PolÃtico, ejectiva del PSOE.
n1. Fernando Grande Marlaska. Juez de la Audiencia Nacional.
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¿Y tú que piensas de este ranking? ¿Crees que falta alguien? ¿Qué personalidad gay destacada crees que debe sumarse al ranking? Te invitamos a que nos dejes tu opinión y tus comentarios.
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Y no te olvides que estamos esperando tus canciones gay favoritas en español para elaborar el ranking de música gay en español más destacado de todos los tiempos.
Cuando viajamos nos pasa (o no), que muchos destinos promocionados como idÃlicos en imágenes publicitarias, en realidad, están invadidos por resorts y complejos turÃsticos que con frecuencia no respetan demasiado el paisaje, sino que lo invaden. No es el caso de Port Antonio, un puerto y ciudad de Jamaica en medio de un paisaje caribeño aún sin alterar.
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Port Antonio posee una de las mejores playas de Jamaica, y todo sin invadir ni verse alterado por grandes construcciones. Todo, muy a pesar de la fama del lugar, un sitio idealizado por pelÃculas de Hollywood a mediados del siglo XX. Alguna vez, el propio Errol Flynn, la estrella de cine, llegó navegando a las costas de Port Antonio para afirmar que el lugar era “más hermoso que cualquier mujer que haya vistoâ€. Desde entonces, el pueblo dio un giro de categorÃa, para exhibir hoy en las zona privada y más turÃstica un embarcadero de lujo, tiendas y un muelle encantador homenajeando al actor con el nombre del sitio: Errol Flynn Marina.
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El auténtico Port Antonio, es un pueblo colorido, de arquitectura colonial y algo caótico, pero tan auténticamente jamaiquino. El entorno, está alternado por rincones de lujo, mansiones en medio de la vegetación y hasta hoteles recluidos. Nada reluce más en la zona que las magnÃficas playas, para muchos, las mejores de Jamaica. Las más recomendables son Frenchman’s Cove, una playa privada y despoblada con imagen de paraÃso, y muy cerca, Winnifred, una playa pública más concurrida por turistas.
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Port Antonio, se encuentra en la costa noreste de Jamaica, a unos 100 kilómetros de Kingston. Otro punto recomendable desde la ciudad, es Laguna Azul, un sitio idÃlico a sólo cinco minutos de la ciudad. IncreÃblemente, la fama de Port Antonio no tuvo los excesos de otros puntos de Jamaica y el Caribe, para nuestra propia fortuna.
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