La Hermandad de los Vitalianos, los dueños del Báltico
“Amigos de Dios y enemigos del mundo enteroâ€, este era el grito de guerra de la Hermandad de los Vitalianos, una compañÃa de piratas, que a finales del siglo XIV llegó a hacer temblar a la todopoderosa Liga Hanseática, establecer su propio “estado†en la isla de Gotland y colapsar el comercio del Mar Báltico. El tiempo, su fama de igualitarios y la propaganda polÃtica acabarÃa haciendo de ellos personajes de leyenda.
En 1392 la reina Margarita I de Dinamarca y Alberto de Suecia guerreaban por conseguir la supremacÃa en Escandinavia. La ciudad de Estocolmo se encontraba sitiada por las fuerzas danesas y el rey Alberto, en aquel entonces Duque de Mecklenburgo, contrató a una compañÃa de corsarios para luchar contra los daneses y llevar suministros y provisiones a la ciudad sitiada.

Estos navegantes cruzaban por la noche o incluso por el dÃa las lÃneas de buques enemigos llevando armas, información y sobre todo alimentos, que en un derivación del latÃn (victualia) se dirÃa vituallas, de esta primera misión como “proveedores de vituallasâ€, derivarÃa el nombre de vitaliano.
Los Hermanos Vitalianos estaban organizados de manera similar a una hermandad o gremio, y atraÃan a sus filas gente de toda Europa. Su principal enemigo era la poderosa ciudad hanseática de Lubeck, que apoyaba a Dinamarca en la guerra. El resto de ciudades de la Liga Hanseática al principio apoyaba la hermandad, ya que no querÃan que Dinamarca saliera victoriosa. Dinamarca, debido a su situación geográfica, podrÃa jugar entonces un papel estratégico en el control de las rutas marinas.

Del 1392 en adelante, los Hermanos Vitalianos se convirtieron en un poder a tener en cuenta en el Báltico. Contaban con puertos seguros en las ciudades de Rostock, Ribnitz, Wismar y Stralsund. Sin embargo la idea de valerosos corsarios que arriesgaban sus barcos y vidas para mantener con vida a la población de ciudades sitiadas fue degenerando hacÃa a la piraterÃa y a las incursiones costeras. En 1393 saquearon la ciudad de Bergen y en 1394 conquistaron Malmo. También saquearon muchas otras ciudades y llegaron a ocupar partes de Frisia y Schleswig.
En el apogeo de su poder, en 1394, la Hermandad ocupó la isla de Gotland y estableció su cuartel general en la ciudad de Visby. Allà prosperaron y crecieron hasta convertirse en una especie de estado independiente.
El comercio marÃtimo del Báltico casi se paralizó, en especial la industria del arenque. La situación era tan insostenible que la Reina Margarita solicitó el apoyo del Rey Ricardo II de Inglaterra para que enviara sus barcos a combatir los piratas. En 1395, la reina Margarita unió Dinamarca, Suecia y Noruega y formó la Unión de Kalmar. Dejando a la Liga Hanseática la única opción de cooperar con ella, lo cual fue un presagio de su futura decadencia.
Mientras tanto, los Hermanos Vitalianos seguÃan con sus ataques a todos los barcos que se les ponÃan a tiro. Los barcos de estos piratas eran mucho más rápidos y maniobrables que los hanseáticos, lo que les permitÃa capturarlos con facilidad. Además contaban con una tripulación, de unos 30 o 40 hombres, muy superior, no sólo en número, sino en habilidad a la de los barcos hanseáticos.
Pero sus dÃas estaban contados, la reina Margarita y el rey Alberto de Suecia cedieron la isla de Gotland a los caballeros de la Orden Teutónica, con la condición de que expulsaran de ella a los Vitalianos. El Gran Maestro de la Orden, Konrad von Jungingen, dirigiendo 5000 caballeros y 80 barcos, logró conquistar la isla en 1398, destruyendo la ciudad de Visby y expulsando a la hermandad.
Tras la pérdida del “paraÃso bálticoâ€, la anarquÃa siguió reinando en el Báltico. Muchos de los miembros de la Hermandad seguÃan en el mar y encontraron refugio en las costas de Frisia, una región hoy divida entre Holanda y AlemanÃa. Las numerosas bahÃas, islas y escondites naturales convertÃan a esta región en un lugar ideal para unos piratas, además la región carecÃa de un poder único, sino que estaba fragmentada en pequeños señorÃos.
Un aristócrata que estaba enfrentado con la mayorÃa de sus vecinos y consideró que los piratas podrÃan convertirse en unos interesantes aliados, les dio cobijo.
Los sucesores de los Hermanos Vitalianos se hacÃan llamar Likedeelers, que significaba “compartir en partes igualesâ€, en su caso los botines de sus acciones. Se dice que incluso lo hacÃan con los pobres de los pueblos costeros. Pasaron a centrar su actividad en el mar del Norte pero también atacaron la costa Atlántica, el Ducado de Brabante, Francia, e incluso hasta España.
Fue en esta época, cuando uno de los lÃderes más famosos de la hermandad, el Capitán Stortebeker, se convertirÃa en un personaje de leyenda. Su nombre, que en bajo Alemán significarÃa “vacÃa la jarra de un tragoâ€, provendrÃa de que supuesta habilidad para beber cuatro litros de cerveza sin retirar la jarra de su boca. Stortebeker compartÃa el poder a modo de triunvirato con otros dos lÃderes. Uno de ellos era Godeke Michels, conocido por detestar la cobardÃa hasta tal punto que arrojaba por la borda a los miembros de las tripulaciones que no habÃan resistido lo suficiente.
El tercer hombre que era, parece ser, el cerebro de la hermandad serÃa Magister Wigbold o el “Maestro de las siete artesâ€. Un personaje de pasado misterioso del que se dice que de joven habÃa entrado en un monasterio. De allà habrÃa sido expulsado en extrañas circunstancias, y posteriormente habrÃa ingresado en la universidad de Oxford. Tal vez debido a su formación, preferÃa la negociación de una rendición a la lucha, con el fin de reducir el número de vÃctimas.
La tranquilidad en Frisia tampoco durarÃa mucho. En 1400, los vitalianos sufrieron un primer ataque, dirigido por varios capitanes hamburgueses, en la desembocadura del Ems, más de 100 vitalianos murieron. Otro segundo al año siguiente causó la muerte de otros 73. Por otra parte el señor que los habÃa acogido con tanto agrado, empezó a cambiar su actitud con los vecinos, no siéndole ahora ya de ayuda, los vitalianos tuvieron que huir. La mayorÃa lo hizo hacÃa Noruega, pero Stortebeker decidió quedarse.
En 1401 el comandante hanseático, Simon de Utrecht, y Stortebeker se encontraron en el mar cerca de Heligoland. Simon habÃa camuflado su flota de combate como barcos mercantes. Stortebeker cayó en la trampa y atacó a la flotilla. Tras tres dÃas de batalla, Stortebeker y su tripulación fueron atrapados. Según algunas teorÃas, el timón del barco de Stortebeker habrÃa sido saboteado por un traidor. Una vez capturados fueron llevados a Hamburgo para ser juzgados. La leyenda cuenta que Stortebeker llegó a ofrecer una cadena de oro tan larga como para rodear toda la ciudad a cambio de su libertad. Sin embargo, Stortebeker y sus 73 hombres fueron condenados a muerte y decapitados.

La más famosa leyenda sobre este personaje es a cerca de su ejecución. Se dice que Stortebeker habÃa pedido al alcalde de Hamburgo que liberara a aquellos de sus hombres por los que fuera capaz de pasar delante después de ser decapitado. El alcalde aceptó la propuesta, que aparentemente no tenÃa riesgo, pero sorprendente después de ser decapitado, Stortebeker se levantó y caminó por delante de doce de sus hombres. Pese a ello, los doce fueron ejecutados con los demás.
Otros historiadores contradicen la anterior versión sobre la muerte de Stortebeker. Para empezar, la fijan un año antes, en 1400. Se basarÃan para ello en una factura, que se conserva en los archivos de la ciudad de Hamburgo, por la excavación de tumbas para 30 hermanos Vitalianos, de ser estas las tumbas para Stortebeker y sus hombres, no encajarÃa con la versión de los 73 hombres con los que fue capturado.
Más importante que su vida, fue el rol que Stortebeker jugó en la formación de la consciencia nacional alemana. Mucho tiempo después de su muerte se convertirÃa en un personaje de leyenda. Aunque para sus contemporáneos su nombre y el de sus piratas era sinónimo de peligro y miedo. Se produjo una idealización de sus motivos, creando una imagen de personaje valeroso, aventurero, amante de la independecia,…. una especie de “rebelde nórdicoâ€, un “Robin Hood†del Báltico.
Su figura también serÃa utilizada en la propaganda polÃtica. La izquierda lo convertirÃa en un héroe de la lucha de clases medieval, del “proletariado†contra la “capitalista†Liga Hanseática. Por su parte, el nacionalismo lo convertirÃa en una especie de Francis Drake alemán.
La muerte del legendario capitán y la posterior de Godeke Michels junto al “Maestro de las siete artes†en 1402, tampoco supusieron el fin de los Likedeelers. En 1429, 28 años después de la ejecución de Stortebeker, antiguos miembros de la Hermandad de los Vitalianos atacaron, saquearon y quemaron parte de la ciudad de Bergen. Los Likedeelers seguirÃan siendo un peligro en el mar del Norte y Báltico hasta el 1440.
PS: Los grupos de alemanes de Slime y Running Wild (clikar para ver sendos vÃdeos), de punk y heavy respectivamente, dedicaron sendas canciones al capitán Stortebeker. En la isla de Ruegen se celebra cada año un festival dedicado al mÃtico capitán. Stortebeker es también el nombre de una cervecera de Stralsund, cuyo slogan es: “Cerveza para los honradosâ€.
*foto 1: Muralla de Visby (Gotland), cerca de la puerta norte
*foto 2: El “campo de operaciones†de los Vitalianos
*foto 3: Retrato, muchas veces identificado como Klaus Stortebeker, aunque es de Kunz von der Rosen
*foto 4: Bunte Kuh, barco que atrapó a Stortebeker
*foto 5: Ejecución de Vitalianos en Hamburgo (1401)
*foto 6: Una de las cervezas dedicadas a Stortebeker
posts relacionados:
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- Saint Malo, ciudad de Corsarios
+info:
- Los vitalianos en PiraterÃa en es.wikipedia.org
- Victual Brothers in en.wikipedia.org
- Klaus Stortebeker in en.wikipedia.org
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