El museo de Man, el aleman de Camelle
dÃÂas se cumplen cinco años de la catástrofe del Prestige. Desde entonces se han tomado muchas medidas para que la tragedia no vuelva a repetirse, con la brillante idea de generar una nueva marea negra que minimice los efectos de un nuevo Prestige en caso de que vuelva a suceder: con el asfaltado de innumerables pistas y carreteras en la Costa da Morte y aledaños para aprovechar el chapapote, invasión de muchas áreas costeras por el cemento con la construcción de innumerables urbanizaciones y piscifactorÃÂas,con el fin de que si se vuelve a repetir la tragedia la limpieza del cemento acarree menos esfuerzo y gasto que tener que limpiar la naturaleza.
No creo casual que el único responsable detenido fuese el capitán del buque Sr. Mangouras, y la única vÃÂctima humana de la catástrofe el alemán de Camelle, el bohemio artista que se murÃÂo de tristeza el dÃÂa de los santos inocentes al ver su mar arrasado, curiosamente ningún alcalde, responsable o polÃÂtico de Xunta, Gobierno y oposición se murÃÂó de tristeza por la catástrofe, únicamente Man. Con demasiada frecuencia el devenir de los acontecimientos evoluciona por la senda de los interés creados y las rentabilidades a corto plazo, y para ello un lustro da para mucho.
Manfred Gnädinger, conocido por Man el alemán de Camelle, el escultor anacoreta que un dÃÂa llegó de Alemania como turista y se quedó en Camelle, cambiando radicalmente de vida y renunciando a su vida anterior se decica a hacer esculturas con las piedras y objetos que encuentra en la playa, tapándose únicamente con un taparrabos, pronto fue considerado un loco por su peculiar estilo de vida. Sus rocas costeras modeladas se convierten en el museo de Man.
Fichero archivado: Europa
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