La República de Líbano es un país de Oriente Medio que limita con Siria y con el mar Mediterráneo. Crisol de culturas y religiones, este país, recientemente salido de una guerra pero que, hasta hace pocos años, había sido el más rico de la región, esconde en su interior grandes tesoros de la historia que hacen del turismo en Líbano una actividad de lo más enriquecedora.

A pesar de los continuos conflictos con Israel, Líbano no ha perdido su enorme patrimonio cultural, un patrimonio que, como cuna de la humanidad, es de una riqueza inimaginable y que, por supuesto, como consecuencia de las circunstancias que ha vivido este país a lo largo de muchas décadas, está prácticamente sin explotar.

  • Beirut

La capital de Líbano es una ciudad sorprendente. Completamente occidentalizada, de grandes avenidas y rascacielos, Beirut esconde una animada vida cultural y de ocio. La ciudad está llena de restaurantes, cafeterías y discotecas que proporcionan al visitante un ocio de calidad en su viaje de turismo en Líbano.beirut libano Líbano

Licencia de Creative Commons de Reconocimiento / Autor: Evan

El centro de Líbano, aún en parcial reconstrucción y presidido por la Place de l’Etoile, guarda algunos edificios, como iglesias o mezquitas, de la época medieval. Por su parte, el paseo marítimo recoge casi toda la actividad de la ciudad, así como impresionantes edificio y playas mediterráneas hasta llegar a la roca agujereada de Rauche, de increíble bellesa natural.

roca rauche Líbano

Roca de Rauche / Paula Miranda

La pequeña República del Líbano está ubicada en una de las costas del Medio Oriente, por lo que su frontera oeste está bañada por las aguas del Mar Mediterráneo. Los límites restantes los comparte con Israel, al sur, y con Siria al norte y al este.

Si bien el territorio de este país no es muy extenso, entre sus fronteras hay mucho para disfrutar, desde la impresionante arquitectura de las antiguas ciudades, los centros de esquí y los hermosos paisajes hasta comidas exquisitas y una alocada vida nocturna.

Clima

El mejor momento del año para visitar el Líbano es durante la primavera (marzo-mayo), cuando el clima es templado y las flores silvestres están en su esplendor. Además, si tiene suerte, podrá disfrutar de uno de los clichés libaneses del final de la estación de nevadas, esquiar en las montañas por la mañana y nadar en la costa durante la tarde. Si no es posible viajar para la primavera, se puede probar también de hacerlo para el otoño (septiembre-noviembre), a salvo del sofocante verano y el nublado invierno.

Como en cualquier caso, si la visita coincide con las vacaciones escolares del país, es necesario planear y hacer las reservas con la suficiente anticipación. Los feriados religiosos o las fiestas del país no presentan un mayor problema a la hora de conseguir alojamiento. Sin embargo, durante el mes del Ramadaán, el ayuno musulmán, es posible que muchos restaurantes y cafés estén cerrados durante el día y que las oficinas reduzcan o cambien sus horarios de atención.

Algunas recomendaciones

Es importante tener en cuenta que la situación referente a la seguridad del país es incierta. Ha habido frecuentes bombardeos en las calles de Beirut y es posible que se repitan. Los campos de refugiados no son un buen lugar para visitar, debido a posibles enfrentamientos armados. También se deben evitar las áreas del sur del río Litani. Los viajeros deben extremar las precauciones y estar atentos al desarrollo de los acontecimientos políticos y sociales del país. En el sur del país quedan algunas minas sin explotar, lo que significa una verdadera amenaza.

En cuanto a cuestiones de salud, se aconseja vacunarse contra la fiebre tifoidea, el tétanos y la poliomielitis.

A dónde ir

La ciudad de Beirut, que sufrió grandemente con la guerra civil, ha sido restaurada durante los años que siguieron al cese de los problemas, gracias a estas refacciones ha recuperado su encanto y su vitalidad. En la capital del Líbano podemos disfrutar de lugares como el Museo Nacional de Beirut, el Museo de la Universidad Americana y la playa Ramet Al-Bayda.

Trípoli está ubicada a 85 km al norte de Beirut y es la segunda ciudad más grande y el puerto más importante del norte del Líbano. Si bien esta ciudad es más moderna que el resto del país, sus atractivos provienen mayormente de su historia medieval y su arquitectura mameluca. Burj Es-Sabaa (torre del león), la Ciudadela Raymond de Saint-Gilles y la Gran Mezquita son sólo algunos de los ejemplos del pasado de Trípoli.

Jebeil (antiguamente Biblos) está situada al norte de Beirut y tiene para ofrecernos, entre otras cosas, el Castillo de los Cruzados y las ruinas del Templo de Baalat Gebal (señora de Biblos), sobre el que se alza el Monte Hermón (Sión en la Biblia), cubierto por sus nieves eternas.

Baalbek, antiguo santuario fenicio dedicado al dios Baal (señor del cielo), fue en algún momento colonia romana, por lo que tiene varios templos para visitar como la Tríada Helipolitana (Júpiter, Venus, Mercurio), el Gran templo, dedicado a Júpiter Helipolitano, y el Santuario de Baalbek.

Al sur del país se encuentra Saida (antigua Sidón), base de las flotas egipcias. Además de esto, fue una de las primeras sedes episcopales y también tiene un Castillo de los Cruzados que se puede visitar.

Fichero archivado: Asia

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