La Costa del Sol, reclamo turístico por excelencia por su clima, las playas, la gastronomía o la oferta cultural y de ocio, se distingue también por sus servicios sanitarios. En los últimos años las técnicas de reproducción asistida se han convertido en polo de atracción de cientos de visitantes extranjeros. Más de 400 parejas procedentes principalmente de Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Noruega, Suiza y Marruecos visitan cada año el litoral malagueño para someterse a los procesos de fecundación in vitro en centros privados. Es lo que se conoce como turismo reproductivo, un concepto acuñado por algunos sectores sanitarios para explicar un fenómeno que va en aumento en los puntos costeros del país, como la costa malagueña y el Levante, y las grandes capitales como Madrid, Barcelona o Valencia. Los turistas aprovechan la fluidez en las comunicaciones y la oferta turística de la zona para iniciar un tratamiento de reproducción asistida en los centros.
Pero la razón de su traslado a España es la existencia de una legislación más permisiva, que les permite someterse a tratamientos prohibidos en sus países, como la donación de ovocitos o la congelación de embriones. Además, la ley española garantiza el anonimato del donante, y no establece a priori límite de edad a la mujer, por lo que reserva este aspecto al criterio de los médicos especialistas.
“Eligen España por una cuestión legal. Los pacientes saben que la legislación ofrece más ventajas y se desplazan a las zonas con buenas conexiones en el transporte”, explica Simón Marina, presidente del comité científico de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida, ANACER.

Restricciones en Europa. En países europeos como Italia está prohibida la donación de óvulos y la reserva de más de tres gametos para la fecundación in vitro. En Francia, las mujeres solteras o con parejas del mismo sexo tampoco pueden comenzar una terapia de reproducción asistida, y en Inglaterra los donantes de esperma u óvulos no tienen derecho al anonimato. Así, los niños concebidos de este modo tienen derecho a identificar a sus padres genéticos cuando hayan cumplido los 18 años, como ocurre con los adoptados.
Estas situaciones justifican la afluencia de parejas que eligen la Costa del Sol para desarrollar el tratamiento. Según los datos de ANACER y distintas clínicas de Málaga consultados por este periódico, alrededor del 30 por ciento de los pacientes de la provincia son extranjeros. En Málaga, se realizan al año entre 1.500 y 2.000 procesos de fecundación in vitro en la sanidad pública y las clínicas privadas. La donación de ovocitos es la técnica más demandada entre los turistas. Así lo asegura la doctora Elena Puente, responsable de la Clínica Fertia de Fuengirola, donde acuden, sobre todo, ciudadanos de Noruega y Dinamarca. “Los extranjeros contactan con la clínica por internet. Se les informa por correo electrónico de las técnicas y hacen un primer viaje para conocer a los profesionales”, expone.
En la mayoría de los casos, los pacientes siguen un tratamiento en su país previo al proceso. Los sanitarios de aquí remiten un informe sobre los consejos clínicos antes de la técnica in vitro. No hay lista de espera, de modo que tras la primera consulta y el tratamiento previo, el ciclo se desarrollaría en una semana. “Vienen el domingo, el lunes se les da la primera cita y desde que se recoge el óvulo hasta que se implanta en la receptora pueden pasar unos cinco días”, detalla. Algunos centros tienen incluso un departamento especializado en la atención de estos pacientes.

Coste. La fecundación in vitro con óvulos donados, que ofrece una tasa de embarazo del 56 por ciento, cuesta entre 5.000 y 6.000 euros, según indica José Jesús López, vicepresidente de ANACER. Este especialista manifiesta que en Inglaterra es tres veces más caro el proceso, y justifica su precio en el coste del tratamiento tanto para la receptora como la donante. Según los médicos, hay mayor conciencia social sobre el valor de la donación de óvulos ante el crecimiento de los problemas de infertilidad de la sociedad. Hasta el punto de que surge la lista de espera en la donantes.
En el Instituto de Fertilidad de Clínicas Rincón, la mitad de los pacientes proceden de otros países, sobre todo Italia. Francisco Javier Martínez, responsable del centro, asegura que la demanda aumenta cada año por los resultados que ofrece la técnica de donación de ovocitos. La tasa de embarazo de los ciclos en mujeres de entre 25 y 35 años es del 65 por ciento.
En cuanto al perfil de los pacientes extranjeros, la edad media es de 35 años, aunque acuden también muchas parejas que sobrepasan los 40 años. Los especialistas calculan que la afluencia de turistas será mayor por cuestiones extensibles a cualquier población como los problemas de esterilidad o el retraso del embarazo. También crece la demanda entre mujeres solteras, sobre todo de Francia.
El auge de las técnicas de reproducción asistida entre extranjeros ha despertado críticas en el ámbito sanitario, que apunta a la existencia de agencias que ofrecen paquetes turísticos. Los médicos se defienden y aseguran que la mayoría de sus pacientes estan bien asesorados en sus países sobre los tratamientos y contactan por internet con los centros.

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