Las islas Azores en Portugal, son un grupo de islas con maravillosas playas que no tienen nada que envidiar a muchas islas paradisíacas que son tan renombradas en núcleos turísticos. Tenemos para elegir en estas islas tan populares y conocidas, tanto por su atractivo en paisajes, como servicios que ofrece en cuestión de hoteles y otros recursos. Estas islas están localizadas en el océano Atlántico y lo primero que observamos, es que las islas son realmente frondosas en vegetación, predominando el color verde en prácticamente las nueve islas que formas las Azores.

La temperatura en las islas Azores es bastante constante, que suele rondar entre 15 y 18 grados durante todo el año. Sin embargo, en los meses de verano la temperatura sube considerablemente, por lo que podemos tener un veraneo de playas y chapuzones sin problemas. El tema de las lluvias es otra cosa, donde dependiendo de donde te encuentres, puede llover o hacer un sol de impresión. De hecho, de vez en cuando hay cambios radicales en el tiempo que nos puede sorprender.

En las islas Azores hay una fauna y flora bastante variada, lo cual es atrayente si nos gusta andar, pasear y movernos por todos los lados para comprobar las distintas zonas. En primer lugar tenemos a las ballenas, las cuales tienen en estas islas una zona natural que las cobija, por lo que podemos verlas en alguno de los viajes organizados que se ofrecen. También podremos ver delfines en su hábitat natural, y apreciar su belleza desde muy cerca. Aparte de la abundancia de las dos especies anteriores, tememos otros tipos de pez de gran variedad. Por otro lado, la fauna terrestre es rica en muchos tipos de aves y pájaros, las cuales son propias de las islas.

Los paisajes varían dependiendo de donde estemos, y podremos encontrar desde áreas volcánicas y altos acantilados, hasta lagos de un color azul profundo y verdes campos que se extienden por la isla. Por todo esto, aconsejamos fervientemente llevar la cámara de fotos o la video cámara para dejar constancia de todo lo que veremos.

Las nueve islas de las Azores, están divididas en tres grupos:

Al este tenemos las islas de Sao Miguel y Santa Maria.
En el grupo central están las islas de Terceira, Graciosa, Sao Jorge, Pico y Faial.
En el grupo del este están Flores y corvo.
La parte más turística y donde encontraremos más variedad en cuestión de hoteles, restaurantes, bares y vida nocturna, estarán en las islas de Sao Miguel, Terceira, Faial y Pico. Estas cuatro islas son los centros turísticos principales y también son los puntos de llegada y salida del archipiélago. De todos modos, en las demás islas también hay hoteles y restaurantes, por lo que no significa que sea obligatorio quedarnos en alguna de estas 4 islas.

Para los más inquietos y que no les guste asentarse en un sitio fijo, hay varios pueblos los cuales merecen la pena ser visitados. Cada uno de los pueblos tiene edificaciones, calles e historias que dan mucho juego a la hora de pasar el día. Seguro que no nos aburriremos. Algunos de estos pueblos son Horta, Santa Cruz, Santa Graciosa y Velas. Cabe destacar que aparte de la opción hotelera, también se pueden alquilar casas rurales si nos gusta alejarnos del bullicio turístico. Si vamos a Sao Miguel, aconsejamos visitar el pueblo de Ribeira, el cual tiene un aire histórico que se puede notar según paseamos por sus calles, escalinatas y jardines.

¿Dónde y qué como?

Se puede comer de todo en las Azores, tanto carne como pescado, aunque las especialidades son el pulpo y los langostinos. También hay una buena selección de fruta ya que hay muchos cultivos repartidos por la isla. Otra cosa que hay que tener en cuenta si visitamos Azores, es el queso, el cual es considerado de gran calidad en estas islas, por lo que no te extrañe que sea un alimento muy ofrecido en todos los sitios.

Una cosa que tenemos que comentar en esta sección o no nos lo perdonaríamos, es una cocina típica de la isla de Sao Miguel, que consiste en introducir unas ollas herméticamente selladas en unas fumarolas en el lago de Furnas. Las ollas contienen un cocido muy parecido al español, solo que no lleva garbanzos. Las ollas se calientan de a fuego lento por el propio calor que despide este medio natural. Es muy aconsejable ver como lo hacen, y por supuesto probarlo después.


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