Esta parte de la costa oeste de Francia es increíblemente bella, sin contar con la belleza añadida de su ciudad Biarritz, que por si sola es motivo de visita. En verano podremos encontrar una gran afluencia de gente, pero el resto del año esta bastante poco concurrida. La playa es verdaderamente bonita que arena bien conservada que termina en un mar azulado, claro y limpio. Podemos encontrar esta playa a pocos kilómetros de Irán y San Sebastián pasando la frontera de España con Francia.

Se da la circunstancia de que esta playa es conocida por ser visitada por la realeza a lo largo de los años. En sus principios, Biarritz era un lugar exclusivamente pesquero, dedicándose incluso a la pesca de ballenas. Ha raíz de la construcción por parte de Napoleón III de un alojamiento de invierno para su esposa Eugenia de Navarra, muchas aristócratas de Europa y Rusia comenzaron a visitar la ciudad. Los zares se implantaron especialmente en esta zona de veraneo construyendo incluso una iglesia ortodoxa en esta población.

La playa posee un maravilloso paseo que alberga el casino, que aunque no es de gran tamaño, es de fama reconocida y da al paseo un toque señorial. Dando una vuelta por el paseo nos daremos de bruces con el preciosos puerto pesquero, el cual está conservado tal como estaba hace muchos años lo cual nos da una idea de cómo eran las cosas antes. Es una buena manera de volver al pasado de alguna manera.

Un poco más adelante podremos ver una pequeña playa donde iban frecuentemente Napoleón y su mujer, y en el cual se encuentra el llamado club de los osos. Se trata de un conjunto de personas que se bañan en esta pequeña playa durante todo el año independientemente del tiempo que haga, y la cual fue creada por la propia Eugenia.

Dependiendo de la temporada, hay temporales por la zona lo cual nos impide hacer una actividad playera habitual, pero que por otra parte no da unos de los espectáculos más impresionantes que la naturaleza nos suele ofrecer. Ver las olas chocando contra la costa en sus arrebatos de furia, es algo que no podremos olvidar, a no ser que lo grabemos con una video cámara. En los días que todo está más calmado, la playa es ideal para pasar el día, descansar, pasear, hacer surf, etc. Hay un buen servicio de socorristas siempre vigilando la playa para evitar sustos.

Por otra parte, hay muchas cosas que hacer en Biarritz, y no solamente en verano ya que hay un buen número de habitantes en esta bonita ciudad y por ello, los servicios en general son continuos. La oferta gastronómica es amplia donde los restaurantes, bares y pastelerías abundan por toda la localidad. Si lo que nos gusta es pasear y ver tiendas, este es un buen lugar. En la zona peatonal, tenemos la galería Lafayette, donde podemos encontrar ropa de todas las clases. Es bastante exclusivo por lo que cuidado con la tarjeta de crédito. De la misma manera hay una buena fuente de hoteles en Biarritz, donde también tenemos la opción de algunos campings para alojarnos. Lo mejor es reservar antes de viajar a esta localidad si venimos en temporada alta, ya que podemos encontrarnos con un alto índice de ocupación.

Es una ciudad donde lo mejor es dejar el coche aparcado y olvidarse de el. Biarritz es para andar y conocerlo a pie. Es la mejor manera de conocer de forma adecuada una ciudad que nos tendrá encantados a cada paso que demos. Es algo cara, donde un café nos puede costar hasta 3 euros. En Biarritz encontraremos un lugar limpio, cuidado y realmente atrayente que nos dará pena abandonar después de nuestras vacaciones.


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